lunes, 2 de julio de 2012

Sobre filosofías de vida

Estimados lectores:

                                   Junio fue un mes muy ocupado! Los parciales me quemaron un poco la cabeza, y ando con algunos asuntos personales, pero me gusta pensar y poder escribir acá, digerir esas ideas y compartirlas con todos.

Estuve de fiesta, pasándola bien, disfrutando a viejos nuevos amigos, y volviéndome a encontrar con otros que no veía hace tiempo. Todos cambiamos mucho parece.

La entrada de hoy es por un tema en particular que me asalta cuando rompo la rutina. Muchas personas se guían por vivir "como si fueran a morir mañana", sin privarse de nada, y pasando por alto cosas que consideran social o moralmente incorrectas pero que, por el puro placer de hacerlas, las hacen. Otras personas viven de la manera que ellos consideran recta, o con la idea de sentarse frente a sus nietitos y contarles lo bien que se portaron y que los recuerden diciendo: "era tan bueno".

Pensando, me dí cuenta que las etiquetas están puestas al revés. Aquel que vive valorando más las vivencias o experiencias que los valores y principios, en realidad piensa que va a vivir mucho en su vida para contrarrestar ese tipo de valores por los que siente haber pasado por arriba. ¿Por qué digo esto? El placer de hacer algo físico es más recordable para las personas, porque tienen imagen, sabor, voces. Y los recuerdos del alma, el dolor, o la decepción de no poder hacer algo, a mi entender es más intensa, pero no dura en el recuerdo de las personas. OJO....ESTO SOLO SE APLICA A LAS PEQUEÑAS COSAS COTIDIANAS. (EJ: PONERTE EN PEDO, UN TOUCH AND GO, UN GASTO SUNTUOSO, UNA MENTIRITA...)

Vamos a ponernos en la posición del que observa la acción antes de realizarla. Aquel que vive "como si fuera a morir mañana", ¿no debería acaso darle el máximo valor a ese momento? Me imagino que este es mi último día de vida: haría cosas relevantes para mi espíritu, cosas que exceden lo físico, no pasaría por sobre mis principios. No iría a chupar, no tendría relaciones con desconocidos ni correría una carrera.

Si, por lo pronto, estuviera seguro que voy a vivir 80 años, podríamos pensar que este próximo día no es taaanto más importante que los demás y, por ende, podemos corrernos un poquito de la línea y después volver. Al mejor estilo oferta y demanda, la idea de que hay muchos segundos por delante, los hace valer menos.

Ocurre que la cagada de vivir como si fueras a morir mañana tiene la desventaja de que quizás no lo hagas. Si tu morir mañana significa llenar tu historia de acciones locas, seguramente tengas errores o reproches en alguna parte de tu vida, o llegue un punto donde te aburras. Ahora, si viviste rectamente según tu escala de valores y quisiste correrte, vas a sentir que fuiste un aburrido o vas a estar super orgulloso de tu pasado.

Pero haber sido o no un aburrido, ya no depende de la forma en que tomes las decisiones, sino en qué te basas para tomarlas, es decir, tu escala de valores.

No vengo acá a decir qué tienen que hacer, sólo a dar por tierra este falso argumento. Si sos una persona que quiere vivir como si fuera a morir mañana, no te corras de tu escala de valores, porque para eso la tenés, y si sentís que sos un aburrido, entonces cambialo ahora, porque ser viejo no te va hacer diferente por dentro. Ahora, si vas a correrte de tu escala de valores, entendé que eso no es valorar la vida, sino, por el contrario, darle poco valor, y que estás menospreciando a este día suponiendo, aunque sin certeza, que vendrán muchos más.

Y cada uno es libre de encontrar su equilibrio y darle a su vida el valor que quiera...pero no me vengan con que valorar la vida es vivirla al límite sin que nada importe!

Saludos!

Martín.

jueves, 3 de mayo de 2012

Sobre el Miedo.

Estimados lectores:

Espero que anden bien, rindiendo muchos parciales y aprobándolos todos. Los que aún no están en la facultad, benditos ellos, jueguen mucho al truco y duerman en clase.

Estuve pensando, y hablando con muchos de mis amigos-lectores (Primero amigos). Con M. hablamos de este mismo blog, un espacio donde puedo expulsar mis ideas y fijarlas, para dejar de pensar en ellas. Con G., ayer mismo a la mañana, hablábamos del miedo a la hora de relacionarse, de la incoherencia que se nota cuando la gente es forzada a seguir un ideal de cómo debieran ser según un imaginario social que nadie definió pero todos parecemos tener claro.

Y me quedé pensando en el miedo. Qué es? Es bueno o malo? Qué nos causa actuar guiados por el miedo o cuándo actuamos por miedo incluso sin saberlo? Según la RAE, mi nueva novia, el miedo es "Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario." (la otra acepción dice lo mismo, no sé por qué hay dos). Me interesa la parte de riesgo O daño (no son lo mismo) real o imaginario. El riesgo y el daño se excluyen, donde hay uno, no puede haber otro. Si hay daño ya no hay mas riesgo y viceversa. Ahora explíqueme alguien qué es un riesgo imaginario.

Y ahí es donde están los ejemplos controvertidos. Es fácil entender y aprobar el miedo al daño físico, por ejemplo. Es algo concreto, comprobado, sabemos qué va a pasar si nos tiramos de un quinto piso. Es un "miedo-reflejo". Ese miedo responde a un instinto de conservación.

PEEEERO no todos los riesgos o daños, reales o imaginarios, son tan tangibles como caer de un quinto piso. El miedo es una construcción social. Tanto es así, que hay culturas donde el pánico a la muerte que tenemos nosotros directamente no existe o existe en menor grado. Así, suponemos que estamos en una situación al menos aceptable y la idea de perder el estado de cosas contra la posibilidad de ganar "algo mejor" no nos parece negocio.

Pero hay Alguien que nos dice que estamos en un estado peor que otro. Hay un imaginario colectivo definiendo constantemente nuestras acciones. Así, se extienden relaciones hipócritas entre amigos, gente que esconde cosas, formas que se guardan por temor al rechazo, etcétera.

Por otro lado, hay un miedo al rechazo que está en muchos jóvenes. Ese miedo está porque ellos (nosotros!) no están conformes con su personalidad. Si termino ahí el desarrollo la culpa la tendrían los mismos jóvenes, pero me parece un error grosero. Si la chica con rollitos, o el chico tímido, no están conformes con su personalidad, es culpa de un estereotipo de sujeto exitoso que se impone desde los medios y desde ese sistema tan intangible pero poderoso con el que coexistimos. No necesariamente tener rollitos o ser tímido es malo per se, como caerse del 5to piso. Y aparece un trabajo tortuoso pero necesario de reconocimiento, identidad e introspección para asumirse y dejar de vivir con el miedo, o bien un trabajo igual de duro para forzarse a uno mismo a coincidir con el estándar.

Esto sólo puede lograrse en algunas áreas de la vida y en otras no. Uno eventualmente puede cambiar y adaptarse a grupos, pero las molestias más fuertes se dan cuando las cuestiones a adaptar no son negociables. Las relaciones familiares, de pareja, las decisiones de nuestra vida, etc. Una persona, por miedo a no encajar o al rechazo, no debe intentar adaptar sus sentimientos, porque es seguro que no va a poder sostener la situación por mucho tiempo o bien siempre se va a sentir vacía e infeliz.

Última idea, que ya me extendí demasiado. El riesgo o daño debe ser entendido así como propio. Si para mi es dañoso, por ejemplo, engañar a mis amigos, debo cuidarme y actuar en consecuencia. Ahora, si me importa un pomo no tener "vida social" no debo importar esos miedos de los estereotipos de éxito que se venden. Porque importar miedos y actuar en consecuencia, donde el daño verdadero no nos afecta, destruye nuestra autoestima e identidad.

Es un tema de charla de café, da para largo.

Comenten!

Martín.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tanto tiempo! Sobre valorar.

Estimados lectores (si es que todavía queda alguno!):

Vuelvo a escribir en este blog después de tantísimo tiempo, casi 8 meses, porque realmente siento que vuelvo a tener algo semi-útil para decir. No es que tenga un alto concepto de mí mismo ni mucho menos, pero si no me interesa ni a mí lo que escribo, menos puedo hacerle a otros perder el tiempo.

Entre otras cosas, pasaron en estos 8 meses un sinnúmero de cosas que me hicieron dar cuenta que tengo bastante poco que aconsejar a los demás y mucho más que aprender, siento que recién estoy saliendo a la cancha.

Peeeeero....

Pasó algo la vez pasada. Estaba yo mirando el cielo en donde vivo, lleno de estrellas, y me encantó verlo así tan limpio, tan lindo, tan profundo. Estaba justo en esos momentos donde no parás de correr, donde querés estar en otro lado, en capital, con tus amigos, lleno de ruido y risas. Y me di cuenta que lo que tenía era hermoso. Me di cuenta que a veces, estando en capital, extraño mi silencio y mi cielo estrellado, y cuando estoy en casa, extraño el ruido, a mis amigos, el movimiento de la ciudad.

Y me pregunté que andaba mal. Y nosotros somos los que andamos mal. No sabría decir si esto me pasa a mí solo pero veo a tanta gente con cara larga que me atrevo a decir que sí.

Decir cuánto vale algo para un grupo de personas es imposible, porque es absolutamente subjetivo. Cada uno ajusta a sus vivencias los valores de las cosas. Así, un preso que no sale afuera hace años, valora su libertad, y otros estamos hartos de caminar por la calle todo el día.

Creo que tenemos la tendencia a valorar según las circunstancias. Si vivimos rodeados de luces y rascacielos, nos gusta el cielo limpio. Si vivimos en el campo, como me gastan algunos, queremos mudarnos a la Av. Corrientes.

Y entendí que ambas cosas son hermosas.

Típico ejemplo desperdigado en Facebook: "Querías frio? Acá tenes!" Y esa misma persona que quería frío estuvo rogando calor en pleno Julio. Y ahí te das cuenta que a) el calor o el frío son las dos una porquería o b) ambas son cosas lindas.

Cuando dejamos de valorar desde nuestro ojo y nuestro ego, se nos abren posibilidades insospechadas para ser felices. Tampoco sirve ponerse en el lugar del pobre desposeído que nunca tuvo nada (el imaginario social nos hace pensar en un africanito o en un chiquito en la calle pidiendo limosna, qué horror, bien podría ser un niño rico criado por gente que nada le importa entre oropeles) porque se puede caer en el conformismo y no es muy sano. Pero sí se puede valorar más objetivamente, o sea, viendo el objeto valorado y no nuestra necesidad.

Creo que la necesidad es como comer golosinas. Más comés, más ganas tenés de comer...hasta que reventás. La necesidad nos hace pelearnos por las pocas golosinas más ricas y, además de serrucharle el piso al otro, tirar a la basura la otra golosina "no tan rica" por la que ayer matábamos. Y pregunto, ¿no será igual de rica que esta otra, si matamos igual por ambas?

Entonces, ocurre la peligrosa disyuntiva que atenta contra el "progreso económico", el "éxito profesional" etc, etc. Si me gustan todas estas cosas que YA tengo, para qué voy a matarme por otra igual de linda.

Propongo un cambio de foco, un enfoque proactivo sobre la vida, que está super desalentado y se lo acusa de mediocre. Disfrutar la salida con tu novio Y la que haces con tus amigos. No resignes una por otra, y no desees una de ellas mientras estás haciendo la otra.

Es una labor de todos los días y está llena de enemigos como la rutina, el cansancio, la comparación con los demás. Pero es una labor que me parece vital para conocerse a uno mismo. El secreto está en que disfrutar algo que uno tiene NO es conformarse. CONFORMARSE es aceptar algo que a uno no le gusta, o darse por satisfecho con algo que en realidad no lo satisface.

Martín.

PD: Cuando leo lo que escribí realmente no sé si pude transmitir la idea que busco, creo que es bastante complicado a veces escribir algo que uno siente. Un sentimiento no es información que puedas traducir a palabras. Así y todo, se hace el intento. Están todos invitados a comentar, lectores viejos y nuevos, y a discutir esto tanto acá como en facebook.

domingo, 21 de agosto de 2011

Sobre ser un niño.

Estimados lectores:

Qué casualidad que justo se me ocurrió escribir sobre este tema, ¿no? En fin, como es de público conocimiento, hoy es el día del niño y todos compramos juguetes y esas cosas para darles a los mas peques. No obstante, la idea de esta entrada es identificar el famoso "niño interior" que todos tenemos aunque ya seamos barbudos/as y universitarios/as.

Principalmente porque soy un convencido de que sin ese niño interior la vida pierde gran parte de su magia, y porque es una cualidad que nada tiene que ver con la edad que tengamos, creo que existen ciertos caracteres de nuestra personalidad que nos benefician a la hora de encarar cada día que solemos atribuirle a la niñez pero que no necesariamente nos hacen mas vulnerables sino lo contrario.

Voy a poner en primer lugar la capacidad de asombrarse. Admiro y trato de asombrarme lo más posible, dándole su espacio a cada evento nuevo y registrándolo en mi mente, disfrutando. Es "de adulto" no asombrarse por un pajarito que se posa en una rama y canta, pero no le veo nada de positivo a rutinizar y generalizar todos los fenómenos que nos rodean.

Después, la curiosidad. Noto en muchos jóvenes y adultos la indiferencia absoluta por las cosas nuevas, las pocas ganas de conocer el mundo y quedarse pegados a su pequeña rutina. Claro que a veces uno no tiene tiempo o energía para ir a avergiuar sobre cada pequeña inquietud que surge, pero creo que sentir al menos las "ganas de conocer" en algún momento es muy positivo para encarar los desafíos que se nos presentan.

Por último, así no me extiendo demasiado, quiero hablar del peligro. Todos sabemos que los niños no disciernen lo peligroso de lo seguro, y es por eso que necesitan de un adulto para ir circulando por el mundo. Pero no porque nosotros hayamos adquirido ese conocimiento tenemos que dejar de lado todo lo positivo que tenía el costado infantil. No porque sepamos desconfiar de la gente o cruzar la calle sin que nos pise un auto tenemos que dejar de jugar y reirnos sin verguenza. Sé que hablo desde una posición de deseo muchas veces, pero creo que nos quita vida y nos desapasiona ser adultos estructurados que no pueden reconocer lo hermoso del día a día a su alrededor.

Todo esto porque pareciera que "madurar" es dejar de ser niño y volverse un adulto serio, responsable, amargo y desapasionado. Puras mentiras.

Nada más, feliz día para todos.

Martín.

lunes, 11 de julio de 2011

Sobre Opinar.

Estimados lectores:

Primero el obligadísimo disclaimer a las clases de Teoría del Derecho, a la profe que vino a plantearlo, y a los compañeros con los cuales forjé mi opinión. Y ahora sí, nuevamente posteando. Después de parciales y un larguísimo descanso mezclado con una falta de decisión terrible sobre lo que escribir, he vuelto.

Con este momento de tanta agitación intelectual y discusiones eternas en muros de facebook y todo eso, me puse a pensar sobre lo que realmente implica opinar. Asique, todo lo que viene a continuación, es totalmente subjetivo, y está para ser discutido y repensado y luego darme la razón.

En un intento de empezar por lo primero, quisiera distinguir las nociones de libertad de pensamiento y de libertad de expresión o de opinión. Es imposible regular legalmente el pensamiento de los seres humanos. El pensamiento es algo tan privado e inaccesible que no podemos interferir con él. Por el contrario, opinar es exteriorizar ese pensamiento, plantear razones, etc. Y nadie puede hacer lo que quiera, porque las reglas de la sociedad imponen un derecho regulado, y porque el límite de la moral y las buenas costumbres está, básicamente, en no joder a terceros.

Y entonces, ocurre que siempre que uno opina de algo piensa que tiene razón, o que le falta información. Y, además, vamos intentando convencer al otro de que tenemos la razón (y el/ella NO). Cuesta entonces no herir suceptiblidades o no traspasar la delgada línea del respeto que impone el debate libre en la sociedad.

Creo yo que cuando uno opina, no sólo está intentando convencer al otro de que tenemos razón, sino que muchas veces queremos juntarnos con gente que piensa parecido. A veces, opinamos sobre algo sólo para relacionarnos con gente que es afín a nuestras ideas. La opinión vendría a ser una herramienta social de generación de identidad, una forma de contestar la pregunta: ¿Quién soy?

No siempre se opina para confrontar, sino que se opina para que todos nos digan que sí y decirles a esos otros: "hey, pensamos igual....". Uno, a veces, con ese afán joven de ir a meterse en todo, va y hiere las creencias, quizás sin quererlo, de los amigos, de los compañeros. Así presenciamos esas peleas sin sentido, donde la gente se separa, porque por más que somos una sociedad moderna donde opinar sobre cualquier estupidez es muy fácil, no podemos medirnos y nos peleamos. O bien nos metemos donde no nos llaman.

La finalidad de esta entrada es justamente opinar. Yo soy de los que están convencidos que una opinión no es libre, y tiene que sí o sí ser respetuosa para con los demás que puedan sentirse tocados, siempre y cuando la publiquemos. No toda opinión está puesta ahí para que vayamos a rebatirla, por más que uno tenga que aceptar la opinión ajena de aquellos que vienen a discutir con respeto.

Si aceptamos que no hay UNA verdad universal, entonces los otros piensan diferente, y tienen derecho a hacerlo. Y así no podemos ir a lastimarlos, ni siquiera con argumentos, si ellos no permiten expresamente ponerlos en tela de juicio.

En fin, la idea es lograr, de alguna manera, que las posibilidades que tenemos de debatir hasta lo que vamos a comer se capitalicen con menos agresión.

Martín.

domingo, 8 de mayo de 2011

Sobre la igualdad entre la mujer y el hombre.

Estimados lectores:

Turrones Arcor y charla de por medio, ayer a la noche y hoy a la madrugada, terminé de armar esta entrada con un tema que nos es actual como sociedad y está en discusión permanente. ¿Cuál es el rol del hombre y cuál el de la mujer? ¿Hay roles preestablecidos? ¿Cuáles son los efectos hoy de la igualdad entre hombres y mujeres?

En primer lugar doy por sobreentendido que la sociedad occidental avanzó muchísimo en la materia. Donde antes la mujer estaba obligada a depende de su marido y era una paria si se divorciaba, donde no podían acceder a cargos públicos y menos votar, y donde el ámbito del trabajo estaba reservado exclusivamente al hombre, los movimientos feministas conquistaron derechos importantísimos para la mujer. Y doy esto por sobreentendido porque quiero poner un ojo crítico sobre estas concepciones, porque quiero criticar, y que no por eso nadie entienda que estoy en contra de todos los avances en ese área.

La primer interrogante que me aparece es sobre el quiebre del rol preestablecido. Por la historia, la religión y las formas de la sociedad, la mujer estuvo atada a las tareas domésticas durante años. Trabajando excepcionalmente en épocas de guerra, las mujeres estuvieron excluídas y privadas de poder optar por otro estilo de vida.
Para no extenderme demasiado y no aburrir, quiero expresar mi opinión respecto al rol de la mujer en la familia. Este rol existe y es el rol de madre, y es un rol asignado por la naturaleza. En ninguna cultura, religión o sociedad hubo un desprendimiento de los bebés de una figura materna, que no necesariamente tenía que ser la verdadera madre. Si bien esto puede ser aberrante, es innegable que en los primeros años de los niños la naturaleza dicta que sean criados por mujeres. Esto no quiere decir que un padre no pueda criar a un chiquito igual de bien, sólo estoy hablando de que la naturaleza asigna a la mujer un rol ineludible.

No resulta ilógico pensar que la función de criar a los chicos se asocia con la del cuidado del hogar. Los niños requieren cuidado permanente, y no pueden estar expuestos en el ambiente del trabajo, asique la persona que los cuida, que según la naturaleza es la madre, está en cierta forma atada a la casa cuanto mas chicos sean los hijos. Esto NO SIGNFICA que las mujeres TENGAN QUE: planchar, cocinar, lavar, hacer las camas y cargar con todas las tareas domésticas. Sólo quiero decir que la función de crianza te ata en alguna medida al hogar.

Una vez que ya dije mi posición sobre si hay un rol predefinido o no, quiero atacar la problemática que observo hoy. Para mí, la liberación feminista en cuanto a lo laboral fue una gran trampa para generar un mercado de consumidoras increíble. La supuesta igualdad de condiciones de la mujer y el hombre se ve dañada por el consumismo actual y se provoca una destrucción de las instituciones familiares. Muchas veces, la mujer TIENE que trabajar para dar sustento a la familia, pero muchas otras la mujer sólo trabaja por su "independencia económica" o por "el plasma y la blackberry" y escapa a la bastardeada función de ama de casa.

Hoy en día observo que la mujer, pero más que nada la familia en su conjunto, es la principal perjudicada de las tendencias que una vez favorecieron su liberación. La mujer tiene que, por naturaleza, cuidar a los chicos y ADEMÁS trabajar, estar presentable para el trabajo, maquillarse, vestirse, estar hecha una diosa y encima de todo eso tener ganas de estar con su marido a la noche. Alguien explíqueme dónde está la igualdad.

Y uno lee la lista de arriba y dice: no se puede TODO. Entonces, ¿qué resignamos?. Si no criamos a los hijos nos perdemos de la infancia y ellos pierden el amor, ingrediente tan importante en la vida de cualquier persona. Si no trabajamos, nuestro marido nos maneja la caja y tenés esa humillación y degradación de "pedirle plata para..." y no hay plasma ni viaje a Disney; si trabajás y cuidás a los chicos tu autoestima es un asco porque es imposible no tener rollitos, estrías, arrugas; y si podés hacer todo eso llegás a la noche agotada y roncás a pata suelta..sos una frígida.

Opino que el problema está en que se menosprecia el rol del ama de casa y de madre. Como hoy en día importa la plata, y no el amor, o la educación, traer 5 lucas a casa es mucho más importante que darle de comer a los chicos o tener un hogar propiamente dicho, con calidez y amor. Gran parte de esto es generado por el hombre, que abusa de su posición de generador de ingresos y maneja la caja, y muchas veces no le da autoridad a la mujer en el rumbo económico de la casa. Entonces, a la mujer no le queda otra que volverse una "accionista" de la familia, donde participa en el ingreso y las decisiones, y además puede manejar plata. El problema es...¿a qué costo? Pero gran parte es generado por la mujer, que ve como aburrido el rol de madre y se vuelca al trabajo fuera de casa.

La solución que yo veo está en darle el mismo valor a los dos roles en la familia. Vale tanto el padre/madre que cría a los hijos como el que trabaja en la oficina. Si hoy en día un padre cría a los hijos y limpia y lava y plancha y su mujer es sostén de familia, estoy seguro de que va a haber un gran prejuicio contra ese hombre, porque esta sociedad cree que criar hijos y cocinar es menos que trabajar.

Apelo a un modelo de familia donde las decisiones sean consensuadas y en amor, donde tanto padre y madre tengan conocimiento de la crianza, de las tareas domésticas y del rumbo económico, sin perjuicio de que uno sea más capacitado que el otro para algún área y tenga poder de decisión mayor. Opino que se puede lograr esto concientizando a la sociedad del valor de la institución familiar, que está en decadencia, y no peleando más por una falsa igualdad donde a los padres se les exije ser proveedores y donde el sistema se encarga de llevarse a los chicos a toda hora para seguir fomentando el consumo.

Martín.

martes, 5 de abril de 2011

Sobre los Nombres.

Estimados lectores:

Vengo pensando sobre este tema y dándole bastantes vueltas en mi cabeza, disparado por unas clases de la facultad y terminado de cerrar por una charla con una amiga ayer a la noche. (Maru, no doy tu nombre así no te sentís expuesta.)

Es una cuestión de lenguaje, de las palabras que usamos todos los días y que nos definen. Nosotros aprendemos, en el colegio, en la facultad, en la vida, que las palabras no tienen un único significado y que hay una especie de acuerdo social entre todos por el cual les asignamos un sentido. Y además de eso, cada grupo social le puede asignar un sentido propio.

Y voy directo a los ejemplos, porque me parece más facil de expresar lo que quiero decir mediante ejemplos. Las palabras que representan ideas pueden tener una connotación negativa o positiva según el grupo que la emplee. Por ejemplo, "piquete".
Esta multiplicidad de sentidos se aplica a ideas más que nada. Políticas, económicas, religiosas....ideas en fin.

Pero me quiero dedicar a esas palabras que tienen sus sentidos definidos de una forma mas escondida, más sutil, y que por lo tanto nos definen en otro plano. Todas las palabras que usamos, tienen una connotación negativa o positiva. Yo veo un problema...las definiciones las ponen ciertos grupos de poder, o las ponen las mayorías, y entonces, se confunde la normalidad de la mayoría con lo correcto.

Si yo pienso en "plasma", "táctil", "dólares", "estás re perra", "sábado a la noche", acudo a un imaginario colectivo de cosas que "están bien". Dudo mucho que alguien piense algo feo de un plasma, o no piense en otra cosa que no sea una televisión. Para una mujer, estar re perra es un halago y sábado a la noche incluye en un gran porcentaje de los jóvenes actuales alcohol, chicos o chicas, música, vestirse y producirse, etc, etc...

Entonces ocurre lo siguiente: si lo normal surge de una estadística de ver qué hace la mayoría, la "mayoría", de manera inconsciente, le da un significado positivo a los términos. Ahora, ese significado positivo NO QUIERE DECIR QUE LAS COSAS ESTÉN BIEN.

El verdadero problema surge con los significados negativos ocultos que la sociedad le da a los términos. De esta manera, se excluye y se forma una presión social sobre una idea de "lo aceptado por todos" que en muchísimos casos no concuerda con la moral personal de cada uno.

Si alguien te dice: "eso es de negro", o "de villero" uno asocia con algo malo. A esta altura nos indignamos todos, es evidente que esos términos son discriminatorios, que uno no los usa, etc, etc.

Pero quiero darle una vuelta de tuerca más...la última porque se me hizo larga la entrada.
Hay un evento en facebook: La marcha del orgullo nerd. Todos felices y contentos se anotan para verse en el planetario y me parece bien la idea de que la gente se junte, pero quiero discutir el tema del nombre en sí. POR QUÉ NO HAY MARCHAS DEL ORGULLO DE LAS PERRAS O DE LOS FLACOS Q SE VANAGLORIAN DE COMERSE 5 MINAS POR NOCHE? O NO HAY MARCHAS DEL ORGULLO DE LOS QUE AMAN SALIR A BAILAR?
Fácil...en el imaginario colectivo ser nerd es minoría y por eso "está mal". Ir a una marcha del orgullo nerd, es aceptar el nombre que le pone la "mayoría" y aceptar que piensen que está mal...

Quiero dejar esto abierto al debate, pero en mi opinión la mejor forma de terminar con los nombres que segregan no es formando cada vez más y más grupos diferentes en donde "esté bien ser tal cosa" sino mezclándonos entre todos, eliminando las diferencias estúpidas que impone la superficialidad y fijándonos en el fondo de las personas, más allá de si toman, si son re perras, o si leen los sábados y miran Star Wars.