sábado, 21 de marzo de 2009

Decidir. ¿Solo o acompañado?

Lectores de Comunidad Moral:
Vuelvo al ruedo después de bastante tiempo ( algo más de dos semanas ) porque realmente encontré algo digno de estar en este blog. Como el título les adelanta, la toma de decisiones en la vida de una persona es lo que en gran medidad determina los resultados de todo lo que emprende, y está claro que en la adolescencia, etapa de transición entre niñez y adultez, es necesario que aprendamos a tomar decisiones correctamente.

Siempre surgen problemas. Como jóvenes, desconocemos muchísimos aspectos de la vida y nuestras decisiones son, a veces, mucho mas impulsivas de lo que debieran ser. Por otro lado, como adolescentes tendemos a confiarnos y, cuando acertamos, pensamos que eso nos habilita a tomar las riendas de algo tan complicado como nuestras propias vidas.

Claro que, entre medio de nuestro proceso de cambio, aparecen entes supervisores que se encargan de dar permisos, de restringir proyectos, de vigilar compañías. Son nuestros padres, generalmente, los que hacen ese trabajo. Es el trabajo sucio, el lado conflictivo de ser adolescente, pero en fin lo que nos forja como ciudadanos y no como entes destructivos o inadaptados sociales.
Frecuentemente puede pasar que querramos conservar una vida privada. Es esa vida privada la que hace que nos separemos de nuestros padres en lo que a confianza respecta, que busquemos asidero de nuestras ideas en otros, que generalmente tienen nuestra misma edad e inexperiencia.

Muchos adolescentes piensan que para crecer como persona es necesario volverse independiente de los padres llevando una doble vida, ocultándoles la realidad de los hechos, muchas veces haciéndolos sufrir innecesariamente.

Tengo la suerte de contar con una mamá que me da tanta bola que, no sólo que me educó para que tome muchas decisiones acertadas, sino que me da un marco de confianza tal que puedo hablar con ella lo que sea, sin tener que esconderme. Como cualquier ser humano, tiendo a equivocarme, a reservar actos que no sería necesario reservar con ella. Pero aprendí, a la fuerza,
que comentarle mis decisiones y dejarme guiar casi siempre va a dar mejores resultados que no hacerlo.

Muchos podrán decir: "Así no vas a tener experiencia de vida" y yo respondo que tener experiencia de vida no es equivocarse mucho, sino llevar a cabo muchas cosas, entendiendo en el camino lo que cuesta realizarlas y disfrutar de los resultados.

Otros pueden decir: "Pero si no probás lo que tenés ganas de hacer, aunque esté mal, ¿como vas a saber si es lindo o no?" Para eso señores, están nuestros padres. Si nosotros podemos abrirnos y decirles que realmente queremos algo y eso no atenta contra nuestra vida, nuestra salud, entonces ¿que problema tendrían en dejarnos?

Les dejo esta entrada para que comenten, cuenten sus experiencias. Desde si funcionan o no los consejos de papá y mamá, hasta lo que hacen por atrás y lo que no podrían hacer si ellos se enteraran. Reflexionemos entre todos si ser realmente maduro es cortarse solo y ocultar cobardemente, o si decir con orgullo, aunqu esté equivocado, lo que pensamos y sentimos ante los adultos, es realmente tornarse adultos.

Saludos,

Martín.

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miércoles, 4 de marzo de 2009

Gracias papá y mamá.

Estimados lectores:

¡Vuelvo a postear y prometo postear mas seguido! Pido disculpas, ya que el empezar el colegio me hace retrasarme un poco con el tema del blog. Sin embargo, tengo algo para compartir aquí, y espero poder contar con las opiniones de los miembros como de los visitantes ocasionales.

Esta reflexión surgió hace bastante tiempo, y es en mi casa donde se gestó. Como siempre, papá y mamá ayudan a hacer que en mi cerebro y en mi corazón crezcan la mayoría de las cosas que acá se escriben, lo cual no tiene absolutamente nada de malo (y para el que puede verlo, todo de bueno). Ojo, esto no quiere decir que no tenga opiniones independientes y que sea diferente a ellos, pero parecerme a ellos me encanta y me hace llevarme bien.

Volviendo al tema...

En el colegio mas de una vez me han dicho: "Si yo tuviera tus notas, me comprarían un auto" Así de sencillo. Voy a analizar esta frase para poder compartir mis conclusiones y mis sentimientos sobre ella.

Mi papá y mamá se tomaron y toman muchísimo tiempo de sus vidas para criarme. Este proceso de crianza y educación viene de hace ya bastante, desde que yo tengo unos 8 años. Desde ahí he aprendido modales, conceptos de la vida, pasando por la forma de ser una persona saludable y por aprender a multiplicar y dividir sin usar la calculadora. Mi papá me despertaba con un jugo de pomelo y con cuentas de multiplicar y dividir. Seguramente suena raro, pero es algo muy importante. Mientras preparaba el jugo de pomelo, ¿que estaba haciendo? ¿ Y mientras compraba los pomelos? ¿ Y mientras me enseñaba a bañarme y a ser prolijo con carpetas y folios? Estaba haciendo precisamente ESO.

Si estaba ocupándose de mi, entonces no estaba ganando plata para comprarme un auto.

Mi mamá de verdad ( o sea la esposa de mi papá, la que me dio el amor de madre) estaba, a sus 32 años de edad, haciéndome dietas y enseñándome con todo su tiempo y amor a hacer trabajos prácticos, a combinar la ropa, a andar en bicicleta. ¿ Pudo haber ido a un gimnasio, a un Spa? Sí, pudo. Pero no lo hizo. También pudo haberse cruzado de brazos y decir: " que se encargue la madre". Tampoco lo hizo.

También hay mérito mio. Muchos chicos quizás tienen todo el apoyo de sus padres y no lo usan, o los enfrentan, desgastándolos y desmotivándolos. Yo siempre quise aprender, crecer, mejorar. Aprendí a nunca estar conforme, a siempre querer más. También, claro, aprendí a frenar y mirar a mi alrededor todo lo que vengo cosechando y HOY estoy muy feliz, pleno como persona. Pero se las debo a Papá y Ce. ( nota para entendidos: los blogs son criados hasta los 17 por su mamá, después vuelan del nido :D )

Vuelvo a lo que me motivó a hacer esta reflexión, a ponerlo por escrito. Si vos sos joven y ves que otros andan en auto, que otros salen mas y los dejan hacer cualquier cosa y mamá te reta y te dice que te abrigues, amala, no la desprecies. Pensá bien, y analizá, quefulanito/a que tiene auto y visa gold quizás lo tiene para que los padres no tengan que ocuparse de ella/el porque, creelo, ¡criar a un hijo es más difícil y desgastante que hacer plata!

Y yo pregunto: Con que me quedo, ¿el auto o el amor y los recuerdos y toda la experiencia de vida? A ver. Un auto me da placer, manejar, salir, y vale 50 mil pesos. El amor me da hermanos que me aman, padres en quien confiar absolutamente todo, algunos amigos que realmente valen la pena, cultura, educación, la bandera de la escuela, un blog con más de 2000 visitas, y nadie me lo puede comprar. ¿ Cuánto vale el hecho de que papá haya dejado de trabajar o mamá de comprarse ropa o mirar la novela? ¿Tiene precio? Y no, no es su obligación.

Con el auto NO PUEDO comprar el amor, con el amor y el conocimiento, sí puedo comprar un auto. Saquen sus conclusiones.

Si te parece que lo escrito en este blog vale la pena, si te gusta la forma de pensar mas espiritual y menos materialista, si pensás que sos un bicho raro porque no te cabe ponerte en pedo y fumar, entonces podés unirte a Comunidad Moral. Para hacerlo, sólo tenés que agregar
a comunidadmoral@hotmail.com a tu MSN y podés empezar a conocer al resto de los miembros, ya somos mas de 20!!!

Un saludo,

Martín