domingo, 19 de julio de 2009

Vivir acostumbrados

Estimados lectores:

Desde el aislamiento de la gripe A vuelvo a postear en mi blog algo que vengo con ganas de postear hace tiempo. Quisiera hacer una reflexión sobre la vida que vivimos, en la que necesitamos estar acostumbrados a ciertas cosas para poder progresar y no ser conformistas.

Uno se acostumbra a respirar, a caminar, a que todos los días salga el sol por su ventana. Uno se acostumbra a su papá y a su mamá, a que le cocinen, a que le laven la ropa y lo cuiden. No todos tenemos la misma suerte. Muchas veces me pasa a mi personalmente, que me encuentro incómodo con situaciones que, si fuese otra persona, encontraría maravillosas y llenas de oportunidades. No tenemos que ser genios para darnos cuenta de que muchísimos chicos deserían, quizás, estar "aburridos" escuchando música con un celular y la computadora con banda ancha. No hay que ser un genio para darse cuenta de que, cuando no nos gusta la comida, hay otros que están esperando para comer de nuestra basura.
Cuando le contamos nuestros problemas a un amigo, muchas veces no podemos ver que, por suerte, tenemos un amigo a quién contarle esos problemas.

La idea no es estar todo el tiempo tristes porque hay gente que no tiene qué comer. Si uno elige realmente ese camino y está dispuesto a comprometerse, entonces que no sea de la boca para afuera y que ayude al prójimo. Pero si uno no va a ponerse a ayudar al otro, entonces es suficiente con que valore lo que tiene, con que se sienta agradecido para con los que le dan amor, cariño y cuidado todos los días. De esta manera, la vida se vuelve más linda, más alegre, más llena de luz. Si uno es conciente de lo que tiene todos los días, entonces cuando algo le falta no lo sufre tanto. Además, si uno sabe el amor que da a los demas, entonces sabe que tiene un valor para los otros.

Este no es un planteo conformista. Pero la próxima vez que estés triste porque algo pequeño te falta, sonreí por todo lo que tenés. Estar triste hace mal a uno mismo, hace mal a los demás y, por último, los minutos que uno está triste, después no los vuelve a recuperar!
El verdadero progreso surge cuando uno obtiene algo esforzándose, pudiendo disfrutar no sólo los resultados sino el proceso que le llevó obtenerlo.

Saludos,

Martín.

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