viernes, 21 de agosto de 2009

Identidad.

Estimados Lectores:

Hace tiempo que vengo pensando en cosas como las que definen nuestra identidad. Más de una vez uno escucha frases y consejos que nos piden que sepamos quiénes somos, como una especie de llave de la felicidad o al menos de un camino para empezar a construir. Las personas tenemos un sentido de la identidad amplio. Pertenecemos a muchos grupos de pertenencia (valga la redundancia) , somos de un país, de un colegio, de un equipo de fútbol, de un barrio y de una familia. Pero más que ninguna otra cosa, somos nosotros mismos, únicos e irremplazables, los que tenemos que tomar conciencia de esas características y aprovecharlas para definir nuestras metas. Por eso, a veces elegimos una bandera, nos identificamos con algunos ideales y los defendemos. Cuando defendemos esos ideales, estamos forjando nuestra identidad, cuando no lo hacemos, nuestro grupo de pertenencia es sólo pasajero.

Puede ocurrir que nuestra identidad condicione nuestras metas. Nuestra historia y nuestro pasado deben acompañarnos para siempre, taparlo no tiene sentido y sólo lleva a mentiras para los que nos rodean. De esta forma, considero ilógico que una persona traicione sus raíces, y su identidad. Un oprimido no puede volverse ladrón y oprimir a otros, una persona que es abandonada no puede abandonar a otros. Al menos, yo creo que no debería poder hacerlo sin sentir una culpa terrible.

Pero, ¿qué pasa cuando no nos gusta nuestro pasado?. Como seres humanos, cometemos errores, y a veces no es lindo tener que andar contándole a todo el mundo las cosas en las que nos equivocamos. A veces, incluso, nuestro pasado está marcado por cosas vergonzosas o que no queremos contar, y a los demás se las ocultamos.

Mi objetivo no es andar diciéndole a la gente lo que tiene que hacer, sino vertir mi opinión personal en estos temas que considero que a veces se tocan poco y son muy importantes. Por lo tanto, quiero decir que no es válido para nosotros como adolescentes fijarnos metas descabelladas olvidando de donde salimos y el sacrificio que en muchísimos casos se hace para que nosotros podamos llegar lejos. A veces, llegar lejos es ser feliz sin irse a ningún lado. A veces, ser exitoso es no tener demasiado, pero sí tener con quién compartirlo. Para hablar de mí, yo no voy a ir a una facultad privada cuando no es mi estilo de vida, por una cuestión de identidad. Por el mismo motivo no voy de viaje de egresados a Bariloche, o no tomo. Sé que mis metas van a estar ligadas a como soy yo, aunque la sociedad o una gran mayoría dicten lo contrario, y aunque ser exitoso sea privilegiar el dinero por sobre el amor, yo pertenezco a una familia cuya identidad me da el respaldo para ser feliz así, y aun así tener mi propia vida independiente.

En conclusión, quiero decirles a los que me leen que la verdadera llave de la felicidad no es conocer quién es uno, sino poder estar orgulloso de quién uno es y compartirlo con nuestros seres queridos. Nuestro pasado no se borra, existe en nosotros. Sólo se puede estar tranquilo con uno mismo si éste se asume y afronta, sin taparlo bajo la alfombra. Vivir el presente y ser feliz significa honrar cada acto con amor y respeto, entendiendo que cada acción que hacemos forja nuestra identidad mañana.

Martín.


comunidadmoral@hotmail.com es el mail que tenés que agregar si te parece que podés aportar algo, sacar algo en limpio y mejorar a la juventud de hoy. Vas a ver que hay muchos locos así, grandes, chicos, viejos, sin clases sociales y desparramados por el mundo que esperan su oportunidad de decir algo.

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