miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sobre principios, medios y fines.

Estimados lectores:

El tema de esta entrada es un tema difícil para todos. Es el famoso tener claro lo que uno quiere. Vengo pensando bastante esta entrada porque no es sencillo, primero, saber cómo se debe buscar lo que uno quiere y cuándo esta búsqueda es realmente útil. Y después de mas o menos dos semanas de pensar, llegué a algunas conclusiones que me gustaría debatir con todos.

Si entendemos a la vida como un cuento (bastante largo) en el que somos protagonistas, entendemos que como todos los cuentos la vida tiene principio, medio o desarrollo, y fin. Bueno, como la vida es más larga y compleja, hay muchos principios, muchos medios y muchos fines. Los principios son los valores morales que nos dicen a qué le damos importacia, qué privilegiamos sobre otras cosas, qué cosas no haríamos, etc. Los fines son los objetivos que nos proponemos para concretar lo que dicen nuestros principios y vivir acorde a ellos, los fines cumplidos parecieran ser la felicidad. Y los medios son las acciones y estadíos que tenemos que ir consiguiendo para concretar los fines.
Hasta acá, sencillo.

Ocurre que en la vorágine de la vida diaria muchos de nosotros no tenemos en claro cuáles son nuestros principios, ni cuales los fines, por lo que menos claro está aún cuáles serán los medios para conseguir algo que no conocemos. Y perdemos nuestro tiempo en el mientras tanto de la televisión, de la joda sin sentido, del dormir, del hacer cosas sin saber el por qué. Toda accion conciente que uno haga tiene que tener un motivo, y sino, debemos buscarlo.

También vemos seguido, y este es el tema principal al que quiero apuntar, que hay gente que tiene fines definidos, pero no principios definidos, y por lo tanto aplica medios que no son los que le gustarían aplicar. O bien, cuando logra concretar el fin, se siente vacía e infeliz. Por ejemplo, la famosa persona que se recibe de médico por sus padres cuando en realidad siempre soñó tener un puesto de panchos en la playa porque ama el mar. El título en sus manos, ese fin sin principios, es sinónimo de malestar, y garantía de infelicidad hasta tanto no solucione el problema.

Otro caso que podemos ver es gente que si bien tiene principios, y tiene fines, desconecta los medios de sus valores y hace cosas que no concuerdan como se dice a sí mismo que es. Por ejemplo, una persona que se siente y se cree "hecha y derecha" y que tiene ambición de dinero, robando para conseguirlo. Al robar como medio para conseguir dinero, vulnera los principios de honestidad que se había planteado en el inicio. Si verdaderamente la persona ES honesta, va a sentir una culpa terrible y remordimiento. El fin no va a estar hecho como debía.

Y a partir de analizar esos casos tengo una reflexión para hacer. Noté que la gente que está feliz con ciertos aspectos de su vida, lo está porque encaró esos pequeños proyectos con coherencia entre principios, medios y fines. Éstos pueden ir cambiando, son dinámicos, pero debe mantenerse la coherencia interna para poder lograr la felicidad. Esta coherencia no es garantía de éxito o felicidad, pero sí un requisito. Para sentirse pleno es necesario sentir que uno hizo las cosas BIEN.

Y considero también indispensable comenzar analizando y estableciendo los principios que uno quiere llevar en su vida. Esos que responden a la pregunta cómo soy. Doy ejemplos míos. Amar a la familia. A partir de los principios, puedo establecer los fines que me van a hacer feliz. Y a partir de los fines, los medios que voy a implementar para lograrlos. Por ejemplo, si yo amo a mi familia y uno de mis fines para formar una familia es realizarme profesionalmente, no puedo mudarme 20 años a Malasia por más copado que sea para la profesión, porque eso entra en colisión con el principio de amar a la familia.

Y con mucha introspección, cafés con familia y amigos, y mucho trabajo de pensar y pensar, uno logra definir quién es, qué quiere de su vida y qué puede hacer para lograrlo. Lo importante es no dejarse llevar por el mientras tanto, no vivir sin objetivos, no malgastar los respiros. Estaría bueno en esta entrada escuchar historias de vida, de definiciones personales, que se yo...sería lindo que alguien cuente: yo decidí ser así, hacer esto así, y me fue BIEN, y soy feliz como Ricardo Montaner.

Martín

domingo, 21 de noviembre de 2010

Sobre las formas.

Estimados lectores:

Vuelvo a escribir después de la última semana de parciales del CBC. Qué lindo... Quería hablar sobre un tema que reviví en la facultad. Y es el tema de las formas de ir a un lugar, las formas de hablar, de dirigirse a la gente. Estas formas guardan el valor institucional de las cosas, les dan importancia. No es "igual de importante" un lugar al que puedo ingresar sólo de traje, que uno al que puedo ir de malla y ojotas si quiero.

Pero tampoco es tan así, porque eso permite discriminar, crear lugares falsamente elitistas, formar a la sociedad en la desigualdad, cuando en realidad nadie es mejor o peor por tener un traje. De hecho, yo puedo alquilar un traje igual de caro que cualquier otro, y ser muy inteligente y hablar. Pero la inteligencia no se alquila, hay que construirla, por más trajes que uno tenga en el ropero.

Y entonces aparece una disyuntiva difícil. Esto es lo que opino yo: Si yo caigo a la facultad de malla y musculosa, la estoy desvalorizando y abusando de la libertad que me otorga de ir como yo quiero. Ir de saco y corbata no tiene sentido, pero aún así hay que encontrar un punto medio que reúna la libertad de ir cómodo y la institucionalidad de estar en una facultad. Y pasa lo mismo con restaurantes, hoteles, la calle, teatros...etc. Cada lugar varía según la imagen que tenga la sociedad del mismo. A nadie lo van a mirar mal por ir a la calle en ojotas, pero sí al teatro.

Esa visión de la sociedad cambia con el tiempo, y mucho. Por ejemplo, en los años 30 se iba a la cancha de traje. No conozco a NADIE que hoy haga lo mismo. Y ejemplos así sobran. Pero ocurre que uno puede no compartir la visión de la sociedad, y decir: "¿Qué tiene de groso el Teatro Colón para que yo tenga que ir de traje?". Por ahí esto hoy suena bastante revolucionario, pero dentro de 70 años quizás sea tan lógico como decir "¿Qué tiene de grosa la cancha para que yo tenga que ir de traje?"

Entonces opino que es imposible medir la importancia de un lugar a través de la evolución histórica, de la visión de la sociedad, etc. Creo que uno debe adecuarse al momento en que vive y decidir si adhiere con la institución en ese momento o no, de acuerdo a sus principios e ideales. Entonces, uno decide valorizarla o no según sus acciones. Y a mi entender, el tipo que se baña y viste para ir a la facultad, decide valorarla más que el que va en ojotas. Puede sonar chocante, pero es lo mismo con una cita. Si vos te vestís y te bañás para ver a una chica es porque la valorás. Si decidís ir sucio y barbudo, bueno, probablemente no sienta que uno le dedica el tiempo suficiente.

Y lo mismo opino que se traslada a las personas. Cuando una persona ejerce un cargo, ese cargo le otorga ciertas responsabilidades y por ende cierta importancia. Si uno lo trata con respeto, y mantiene las formas, está demostrándole que adhiere a esa importancia que se le da, y que entiende su autoridad. Eso no implica que una charla fuera del ámbito no pueda hablar más informal. Para mí, el ejemplo más claro son los profesores. Muchos de ellos resignan autoridad por tener un buen trato con los alumnos, y muchos otros son tildados de malignos por pretender que se los trate con respeto. Algunos pocos, a mi parecer los mejores, pueden permitir un trato informal y aún así merecer y mantener la autoridad que tienen, por su inteligencia y su forma de trabajo. Si bien esto es complicado, es la forma más moderna y avanzada de respeto. Es el respeto como respuesta a actitudes, y no el respeto impuesto por una institución.

Volviendo a los lugares e instituciones, creo que la situación ideal sería que cada uno, haciendo una valoración personal - que luego se extienda a todo el grupo - le de la importancia a los lugares por las cosas que allí suceden o por lo que representa, y no por un reglamento impuesto. Entonces, si en la sociedad se valorara el estudio, la gente no escribiría en las paredes de la facultad, no la ensuciaría, e iría vestida acorde. Obviamente hay un gran número de personas que sí respeta todo esto, pero utilizo el ejemplo de la facultad como el más cercano y por ser el que me revivió el debate a nivel interno.

Conclusión: Para mí, imponer formas, trajecitos, no tiene demasiado sentido si la institución que lo hace no se gana ese respeto por el trabajo y las actividades que desarrolla. Es importante que los reglamentos sean consensuados, y que la libertad sea ejercida responsablemente, y no abusando de las faltas de reglamentos. Eso muchas veces genera reacciones conservadoras y que tampoco tienen ningún sentido.

Como verán, esta es una apreciación muy personal del tema, al que también le falta mucho que debatir. Están todos invitados a comentar, a criticar, a opinar, por acá - HABILITÉ COMENTARIOS ANÓNIMOS - y por facebook.

Saludos,

Martín.

viernes, 15 de octubre de 2010

Sobre Los Demás.

Estimados Lectores:

Vuelvo a escribir después de un mes para hablar de un tema que me tiene pensando hace tiempo, y voy a tratar de sentar mi propia posición al respecto, que varía según las situaciones particulares y se va enriqueciendo a medida que pasa el tiempo.

El tema de la entrada de hoy es la influencia de la mirada de los demás en nosotros. Es un tema sensible, y todos los que hayan pasado por una clase de CBC habrá escuchado que "la mirada del otro nos determina". Hasta cierto punto estoy de acuerdo. Por un lado, no existe normalidad sin mayoría, enfermedad sin salud, gordura sin flacos, ricos sin pobres. Un tipo que mide 1,90 es alto, para nosotros. Si vive en una sociedad de tipos que pasan los 2,30 metros, es un enano.

Podemos ahondar en el concepto un poco más. Podemos pensar que los otros nos definen por los usos y costumbres, por la ropa, por lo que vemos y entendemos en el colegio. Por el idioma en común que hablamos y por el grupo al que pertenecemos. Por ejemplo, mi clara referencia al CBC recién mostró cómo los otros nos definen.

Pero quiero revisar esta "definición" de manera crítica. En mi opinión personal, cada uno de nosotros es único, especial, tiene sus formas, sus gestos, sus opiniones. Sin embargo, está de cierta manera limitado al universo en que vive y conoce. Y como todos estamos limitados, generalizamos. Y cuanto más grandes son los conjuntos que se manejan, más se generaliza, y se toma nada más la supuesta característica colectiva de un grupo para nombrarlo. Cuanto más generalizamos un grupo, o determinamos o prejuzgamos a alguien por el entorno en que vive, más lo asimilamos a ese mismo medio y lo forzamos a no poder demostrar su individualidad.

Y creo, y los que hablan conmigo personalmente lo saben, que estamos en una crisis de individualidad, donde ser todos diferentes pareciera significar desunión, y donde ser original o tener personalidad es estar medio loco. La respuesta a que "todos hagan lo mismo" son acciones más extremas de los que quieren diferenciarse. Y la crisis se agrava cuando los límites de la privacidad se violan voluntariamente, se sube al facebook hasta cúando nos bañamos, y no podemos vivir sin la mirada del otro sobre nuestras acciones u opiniones.

No me considero el tipo más original del mundo, pero creo que como juventud estamos en una época de mucha apertura tecnológica, pero mucha chatura, mucha vagancia de pensar y hacer cosas nuevas, de analizar la realidad. Y también hay muchos medios para expresarse. Pienso que sería genial que no se prejuzgue a nadie por su dinero, por la facultad a la que va, por las notas que se saca. Es imposible no prejuzgar, es casi un defecto inherente a la conducta humana. Es el miedo al otro. Pero al otro, como grupo. En cuanto a personas, tenemos que darnos la chance de poder darle una oportunidad al otro, escuchar su opinión.

Discutiendo, opinando, sin censurar ni criticar el error, uno se forma y aprende de los demás, y da espacio a la individualidad. Cuanto más miedo le tengamos al grupo del otro, a sus costumbres y formas, más divididos estamos y más odio generamos.

Comenten y Clikeen en me gusta! :)

Martín

martes, 7 de septiembre de 2010

Sobre "El sistema"

Estimados lectores:

Es muy común de los jóvenes creerse fuera del sistema, luchar contra él, tratar de entenderlo, etc. Pensamos que nuestras ideas sobrepasan a las de la gran mayoría y quizás que somos los nuevos vientos de cambio.

Bueno, en esta entrada voy a proponer mi receta personalizada sobre lo que un joven que NO quiere estar en el sistema debe hacer. Obviamente, no hay recetas perfectas ni mucho menos, sino que sólo podemos aspirar a ser mejores personas cada día y tratar de ser fieles a nuestros propios principios.

Veamos:

1) Estudiar: Ser ignorantes, no saber en qué día vivimos, qué pasa en nuestro país, no saber sobre la historia y no tener leves nociones de cultura general nos hace fácilmente dominables. Alguien que no sabe nada, ni sabe dónde buscar la información es muy fácil de engañar.

2) No tener vicios: Aquellos que lamentablemente caen en las drogas, el tabaquismo o el consumo de alcohol excesivo son parte del sistema. Están contemplados, son más en las estadísticas y fomentan un círculo vicioso de corrupción y embrutecimiento de todos.

3) No separarse de la familia: Aunque la sociedad impone tiempos diferentes para todos, y que HAY QUE dejar de lado a los padres, viejos e inútiles y que no entienden nada de la vida, es importantísimo mantener firmes los lazos familiares. Aunque en Casi Ángeles nunca aparezcan los padres y todos sean súper independientes, todos necesitamos amor, contención, y la mayoría de las veces ahí están papá y mamá. Y para los que vamos para grandes, hay que entender que cortarse solo, por más que sea más divertido y fácil, perjudica a los que nos criaron por años. No cuesta nada estar ahí, llamar y compartir nuestras vidas adultas.

4) No caer en el consumismo sin motivo: Comprar por necesidad, elegir lo que compro y no dejarme vender cualquier cosa es mantenerme aparte del sistema. Hoy por hoy, HAY QUE tener auto, HAY QUE irse de vacaciones, HAY QUE tener un plasma en 50 cuotas...y en todas esas cosas se va la salud y el tiempo de los que trabajan, que se pierden de estar en familia, de disfrutar sus teléfonos con 6 meses de antigüedad que no están viejos, y de no vivir endeudados.

5) Confiar y ser bueno sin motivo: ¿Por qué la sociedad actual nos impone odio y desconfianza automáticos contra todos? Divide y reinarás. Al sentir miedo de los otros, nos cuesta entablar relaciones firmes, y eso, potenciado por toda la tecnología actual, nos hace cada vez más virtuales y menos consistentes. Es lindo conversar en la plaza, hablar por teléfono, ir al cine. Recomiendo darle una oportunidad a todo el mundo. Esto no quiere decir hablarle a todos los desconocidos que me cruce por la calle, pero sí avanzar en las relaciones con la gente del propio entorno de uno.

6) Tener ideas propias: Repetir lo que otros dicen y embanderarse tras ideas de otros, sin realmente asimilarlas y creerlas firmemente con tal de tener un grupo de pertenencia no es favorable para la identidad de nadie. Es bueno poder definirse y actuar guiado siempre por propios motivos, no ajenos.

7) Tener contacto con la naturaleza: Esto es muy personal, pero considero que como animales que somos la naturaleza y los ambientes sin tanto caos como la ciudad nos hacen muy bien, nos ayudan a relajarnos, liberar tensiones y ser más felices.

Entiendo que como a todo el mundo me faltan muchísimas cosas por perfeccionar, pero me gusta analizar y compartir este tipo de ideas con todo el mundo. Y además está bueno notar que de alguna forma u otra siempre se interactúa con el sistema o la sociedad, pero la autonomía de ideas y sentimientos que uno tenga para con él nos hacen más concientes y más felices.

Calculo que me faltarán muchísimas cosas por incluir, como no mentir, tener amor por el trabajo, etc...Pero quiero señalar que el sistema contempla al revolucionario. Es vital entender que los que son ignorados y menospreciados son los que tratan de llevar una vida tranquila, en familia, llevando buenas acciones e intenciones a su entorno cercano. Para ellos no hay subvenciones, no hay reconocimiento en los medios ni propagandas en la tele.

La gente buena no lleva un cartel que los identifica, no vive en un lugar determinado, ni nada por el estilo. Dispersa y camuflada entre el total de la sociedad, la bondad en la gente es difícil de hallar. Pero eso se soluciona fácil: cuanta más buenas personas haya, más se va a notar.



Martín.

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Gracias!!!

viernes, 27 de agosto de 2010

Sobre ser jóvenes hoy.

Estimados lectores:

Estoy cansado ya de ver como por un par de boludos que se terminan matando en una previa, que no tienen ni un gramo de conciencia ni responsabilidad, nos tildan de generación perdida, nos llaman “ni-ní” (ni estudian ni trabajan), y piensan que sólo sabemos comprar alcohol ilegalmente y evadir la ley. Y como ya hace dos años que llevo el blog y sé bien que saben cómo soy, voy a usar un lenguaje un poco más corriente, pero más clarito.


También se que estamos todos cansados de ver cómo noche a noche se repite la misma historia. Las mujeres que no se vuelven gatas son amargas o idiotas. El chico que no levanta minas es un perdedor, maricón, cagón. El que más mujeres besa por noche es mejor. La mujer que más chicos rebota y más chicos agarra, gana. Y después está de moda subir al facebook las fotos de la noche, con los chicos, con los tragos o las botellas de alcohol. Y decimos que “son todas/os iguales”.


Y sigue así porque no hablamos los que consideramos que las mujeres son también mujeres si están vestidas, si no están borrachas, si realmente tienen una vida y son cariñosas, sensibles. ¿O alguien me va a decir que le gustó estar borracho, o que le gustó el primer cigarrillo?


Para las mujeres lo mismo: ¿Les gusta realmente sentirse manoseadas por medio boliche, mostrar todo “perreando”? Quizás les guste, o les parezca atractiva la adrenalina del momento, pero no creo que haya nadie de esta generación que piense que es posible conocer al amor de sus vidas en un boliche. Y creo que todo adolescente sueña con sentirse amado, acompañado, y querido por un chico o una chica.
Creo que es más morboso y más interesante ver cómo muere gente en una previa que investigar qué hacen los jóvenes sanos para divertirse.

Me parece que nosotros tenemos que ponernos las pilas y hacer que la gente que siente esa presión social pueda sentirse contenida y acompañada. Podemos juntar a todos los que piensan así y reunirlos, ver cómo llenarían boliches, bares y clubes, sin estar en pedo, charlando, bailando, y conociendo gente lo más bien.


La idea es difundir esta realidad de la juventud, llena de chicos y chicas que estudian y trabajan, hacen deportes, escriben, actúan y TAMBIÉN salen los fines de semana a bailar, TAMBIÉN saben besar y seducir, y no por eso se regalan en pedo.
Difundir que los jóvenes creemos que hay que respetar la vida, a las mujeres sin menospreciarlas y a los chicos que esperan y creen en enamorarse y en las relaciones serias. Difundir que no nos emborrachamos, no fumamos, ni nos drogamos.





Pronto van a tener noticias de cosas más copadas que sólo pasar por un blog a leer.

Martín.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Sobre ser bueno, o ser tonto.

Estimados lectores:

Es un lujo poder preguntarse si uno por ser bueno ya está siendo tonto. Hay que tener la autoestima bastante alta, estar convencido de una larga trayectoria de haber hecho "el bien", y lamentablemente haber sido defraudado. Es algo que suele suceder. Empiezo a notar con cada vez más frecuencia, entre los jóvenes con los que hablo, que esa sensación de vacío y de sentirse correspondido es más y más escasa y necesaria.

Entonces, a uno lo defraudan, lo "cagan", da más de lo que debería haber dado,o como lo quieran llamar. Y se siente tonto, se convence a sí mismo de que tiene que ser "más malo", de que "a nadie le importa" lo que uno hace por los demás, total después se olvidan, que hoy en día "les va mejor a los que cagan gente", etc.

La idea de esta entrada es demostrar que eso no es cierto. Hay una gran diferencia entre ser bueno o ser tonto, y pueden darse ambas, ninguna, o alguna de las dos, pero nunca una persona por realizar buenas acciones, siempre y cuando no perjudique a otros, está actuando negligentemente.

Vamos por el razonamiento sencillo. Uno es bueno, escucha, acompaña, comparte con sus amigos, familiares, ayuda con tiempo, esfuerzo, y espera a cambio, primero que nada, que al otro le vaya bien y después un cierto reconocimiento. Suele ocurrir que el otro, metido en su problema, no se da cuenta de las dimensiones de nuestros esfuerzos y la consecuencia de eso es menos reconocimiento del que uno espera. Lamentablemente, es innegable que uno espera alguna clase de reconocimiento, por más placer que le dé hacer el bien por el bien mismo.

Hay reconocimientos más altruistas y más egoístas. A veces, uno piensa que decir gracias muchas veces y borrarse después es ser agradecido, cuando no es así. En una amistad o una relación duradera no hay mejor reconocimiento que el "estar ahí" de la misma forma que estuvieron con nosotros. Es importante acordarse que no es lo mismo ayudar a alguien cuando tiene un verdadero problema que cuando está cómoda con su vida: es el famoso "estar en las malas."

Visto desde el lado del que ayuda y no del que tiene el problema, es importante entender que hacer el bien no pasa por el reconocimiento que uno obtiene. Cabe preguntarse lo siguiente: ¿Puedo dejar yo que a fulanito le pase tal cosa sin ayudarlo? ¿Me da el corazón a mi para no hacer nada si tal persona tiene un problema? ¿Podemos estar felices nosotros si los seres a los les que decimos que los queremos están tristes? De esas preguntas surge la intención de ayudar, de buscar la felicidad del otro.

Y cuando el reconocimiento no es suficiente, o no te dicen gracias, o después el otro se va a pasarla bien y se olvida de nosotros, no es motivo para dejar de ser buenas personas. Las buenas personas somos NOSOTROS, y no ellos. Además, dejar de ser bueno porque una persona te defrauda te quita la posibilidad de hacer el bien a otros, conocer a otras buenas personas y hacerte de relaciones positivas. ¿Por qué tiene que pagar uno por otro que no tiene nada que ver? El mejor resultado que nos llevamos son las experiencias de vida, y el saber que a cuantas más personas les prestamos la oreja o nuestro tiempo, más estarán dispuestos a ayudarnos cuando lo necesitemos.

Martín.

PEDIDO: Espero que hayan notado que tengo el botoncito para compartir la entrada en facebook. Si publican eso es sus muros, calculo que más gente me va a leer, y eso estaría bueno. Además, los que no tienen cuenta de blogger pueden comentar por ahí y etiquetarme, apenas pueda les respondo.

Muchas gracias.

jueves, 22 de julio de 2010

Saber escuchar.

Estimados lectores:



Saber escuchar es una cualidad que todos podemos poseer y usar en mayor o menor medida. Me refiero a escuchar intentando englobar el ponerse del lado del otro, tomarse el tiempo, compenetrarse con la situación del que confía en nosotros y dar una opinión de corazón y meditada. Puede sonar fácil, pero no lo es.



Escuchar sirve de mucho. Ayuda al que cuenta a ponerse en perspectiva y poder ser más objetivo. Ayuda al otro a entenderse a sí mismo. Escuchar a un amigo es como permitirle escribir sus pensamientos, y dejarlo juzgar la situación quizás desde otro ángulo.



Todos intentamos escuchar, pero no podemos. Y somos una generación que demuestra que cada vez necesita ser más escuchada, leída y tenida en cuenta. Basta con tan solo ver los blogs, libros, poesías, foros, de jóvenes de todo el mundo. Los padres, que son el actor original encargado de escuchar y brindar la contención de la que hablo, suelen estar ausentes. El mundo globalizado de hoy los tiene ocupados, ya sea trabajando para sobrevivir o en el gym o por el plasma, el tiempo familiar se ve aniquilado, y la juventud en su mayoría recurre a sus pares para la contención, el apoyo y la opinión.



He aquí mi receta para saber escuchar a amigos, o a cualquiera que lo necesite. Primero, tomarse el tiempo y actuar cuando se debe. Nadie puede ayudar a otro apurado y con ganas de irse a chatear o a ver casi ángeles. Tampoco se puede patear el problema del otro para el sábado a la tarde entre las 4 y las 7. Un problema de alguien que queremos debe ser considerado como un problema propio, tratado con todos los medios que tenemos al alcance, aquí y ahora.



Segundo, ponerse en el lugar del otro, no en el lugar de uno mismo. Por algo uno mismo no está pasando por esa misma situación en ese momento, y por algo a uno le llevan el problema para opinar. Cuando alguien tiene un problema busca una opinión o una solución aplicable desde SU perspectiva, y no una utopía desde la vida de otro.



Así saber escuchar se transforma en la herramienta más poderosa que tenemos para ser mejores personas. Ver qué necesita el otro más allá de lo que nos pueda estar pidiendo con palabras - muchas veces es nuestro tiempo o un abrazo - y brindárselo es algo muy satisfactorio. Ayudar no es siempre dar soluciones ni dar cosas materiales, sino tomarse el tiempo que las situaciones requieren para ir madurándolas.



Escuchando no sólo a nuestros amigos, sino a todas aquellas personas con las que nos crucemos, nos volvemos seres sensibles a lo que ocurre a nuestro alrededor, somos más concientes de lo que puedan sentir los demás y, en definitiva, vivimos más intensamente.



Martín.





P.D: Facebook Martín Hecht o comunidadmoral@hotmail.com para hablar conmigo, comenten por favor!

domingo, 20 de junio de 2010

Sobre Novios y solteros.

Estimados lectores:

Si vamos a partir de algo cierto, es que uno puede estar soltero o de novio. También uno puede estar en las infinitas transiciones, ir y volver con un ex, estar pero no estar, ese tipo de cosas que sólo contribuyen a hacernos malasangre y crear conflictos.

Y hoy en día, tanto estar soltero como de novio tienen sus prejuicios. Éstos son tan grandes y están tan difundidos socialmente que condicionan las relaciones y muchas veces las arruinan. La presión de amigos/as solteros, de lo que hacen otras parejas, de lo que dice "la sociedad" que está bien o está mal nos condicionan los sentimientos. Nada más triste que un sentimiento puro condicionado por algo externo.

Según la sociedad y una gran mayoría de la juventud actual, si uno está soltero, DEBE "aprovecharlo". Por el lado de las mujeres, aprovecharlo se llama a salir lo más provocativa posible, tener la libertad de emborracharse hasta vomitar y besarse a la mayor cantidad de chicos posible (Si no, ¿cuando lo van a hacer, no?). Por el lado de los hombres, se trata de la libertad de engañar, chamuyar, mentir a diestra y siniestra para enganchar a una chica y estar con todas las otras que "aprovechan" su soltería. Genial. Productivo. Las relaciones con suerte te duran 2 horas en una noche o algunos fines de semana. Nadie niega que pueda llegar a ser divertido, pero este tipo de conductas explican por qué cada vez encuentro a mas gente diciendo: "Quiero un novio". En mi opinión, todos necesitamos a medida que crecemos sentirnos llenos y acompañados por otra persona, compartiendo lo que pasa en nuestras vidas. Nada que uno pueda hacer con una chica del boliche.

Lo que ocurre en realidad es que uno sigue la receta de la soltería y lo primero que siente es una terrible soledad. Nadie te toma seriamente, si sos una mujer tu reputación decae terriblemente, y para colmo no hay, hoy en día, muchos ámbitos para conocer gente que esté hablando en serio a los que sea relativamente fácil acceder.
Nada menos atractivo para un chico que pensar que su futura novia es ESA que acaba de estar con tres flacos y ahora está vomitando en la vereda. Lo mismo pasa con las mujeres, que ven que "su" chico está con ellas y podría estar lo mismo con otras tres. Una gran parte de la juventud decide mantener la compostura mientras está soltero, otra gran parte se lamenta pensando cuando llega su príncipe azul mientras organiza una previa el sábado...y así nos tildan de promiscuos y borrachos.

¡Pero la historia no se vuelve sencilla estando de novios! ¿Por qué? Primero, porque HAY QUE valorar más a los amigos que a los novios. HAY QUE tener tiempos de uno y tener libertad de seguir haciendo lo mismo que si se estuviese soltero, forzando la confianza y los celos del novio/a. HAY QUE mandar pocos mensajes para no ser pesado. HAY QUE tener aprobación de amigos y quizás de los padres.

Esta presión social inútil, hasta donde yo se y he hablado con otros de mi edad, lo único que hace es desgastar la relación. Sinceramente, los que leen esto y pueden sincerarse, ¿no viven con ganas de mandar miles de mensajes? ¿No sienten que el tiempo de novios es poco, que estar enamorado es lindo y podrían pasar años así? ¿No sienten que no dejan de querer a sus amigos a pesar de pasar menos tiempo con ellos, y que ese sentimiento de culpabilidad es injusto?
La idea es que si uno siente eso, tenga el espacio para ser aceptado y poder disfrutar de su relación sin condicionamientos de otros. No existen reglas para estar con una persona que estén escritas, en una pareja las reglas se hacen de a dos, hablando y consensuando los puntos en desacuerdo. Los de afuera "son de palo".

Conclusión: Estar de novio no es publicar algo en facebook, no es estar menos con las amigas, y estar soltero no es volverse promiscuo o una mujer fácil. No hay nada que nos obligue a no pasar las 24 horas de nuestro día con la persona que queramos, ni nada que nos impida conocer gente seria mientras se está soltero. La sociedad que impone normas, sólo nos hace a todos iguales, predecibles y vacíos de sentimientos. La frase "quiero un/a novio/a" está porque el modelo del soltero actual te obliga a rebajarte, y porque, a pesar de lo que digan los medios o lo que opinen los padres, no somos una generación vacía y sin sentimientos.

Martín.

P.D: Martín Hecht en facebook, o comunidadmoral@hotmail.com para contactarte y opinar. Comenten! Hacerse una cuenta de google son dos minutos, y aparte tiene sus cosas buenas. No se cuáles, pero las tiene.

martes, 8 de junio de 2010

Sobre la amistad

Estimados lectores, especialmente, Martín:

Mis entradas son siempre para todos. Hoy probablemente la generalidad se transforme en lo particular, cada uno interprete como quiera y como sea. Voy a tocar un tema que cómo jóvenes nos hace y es muy trascendente.

Sin la amistad no seríamos lo que somos, sin esa sensación de tener a alguien al lado que te acompaña en las boludeces y en los momentos serios, que se emociona con vos, que llora porque estás triste. Un amigo como tercera opinión, como el crítico más constructivo, como un hermano que uno elegiría si pudiera.

Y cada uno le da a los amigos el valor y el status que quiere. Hay mejores amigos, más amigos que otros, menos amigos, conocidos, compañeros. Pocos, privilegiados, a veces ninguno, tienen esa suerte de encontrar a alguien en quien confiar, con quien reír sin problemas, sin vueltas, con quien hacerse malasangre por tonterías y no tener que pensar en ir a cenar o en bañar al perro.

Esta nota va dirigida a esos amigos suyos. Uno no se da cuenta el valor de un amigo hasta que lo pone en juego, lo necesita, o sencillamente lo pierde. Nada de esto es gratuito, porque si bien los amigos no están de decoración y tenemos que bancarnos siempre, dañar gratuitamente a un amigo no tiene ningún sentido.

Y un amigo sabe perdonar, porque se sabe también imperfecto. No hablo de grandes daños, si de pequeños errores, porque la amistad en sí es ir conociéndose cada día más. La idea de esta entrada es recordar que muchas veces uno logra su identidad gracias a sus amigos. "Gracias a" suena bastante fuerte, pero así es. Desde cosas tontas como la música, uno toma lo mejor del otro y se forman las mejores simbiosis. Amigos, expresiones, ideas, conceptos, proyectos de vida.

Los amigos no siempre damos lo mismo. Algunos solo están para escuchar, otros son impulsivos y no saben hacerlo, pero la idea es ser complementarios, no iguales. La amistad pasa por maximizar las virtudes del equipo, y trabajar como si fuese una sola conciencia la que opera.

Cuidar a un amigo es un trabajo más complicado que amar al prójimo como a uno mismo. Hay que saber ponerse en el lugar del otro antes de actuar, tratar de estar en la piel de uno y pensar qué pasaría...en fin, un sinnúmero de medidas que sirven para resguardar esa base, que uno tiene inconciente, de que siempre lo van a bancar con sus problemas.

Y cuando uno se equivoca, debe saber pedir disculpas.

Martín.

P.D: Si alguno busca un ejemplo real de todo lo descrito arriba, lo tengo yo a la vuelta de mi casa, y si EL no es un buen amigo, entonces no sé quién lo es.

domingo, 23 de mayo de 2010

Sobre ser hijos.

Estimados lectores:


Hay cosas que todos tenemos en común por ser hijos. Ninguno de nosotros puede elegir a sus padres ni a la sociedad en la que va a vivir por toda su infancia, como así tampoco ninguno puede escapar a la condición de ser hijo de alguien.


Esta entrada está dedicada para los jóvenes que hoy en día vivimos en familia. A esos que cada tanto nos agarramos con papá y mamá por el estudio, por las salidas, por la ropa, por ordenar la pieza, por respirar demasiado fuerte, en fin....por todo. Me incluyo en esta nota porque, a veces, uno piensa mejor en frío que en caliente, y nada mejor que tener escritos los propios pensamientos para no olvidarlos, para tener una guía y para poder saber qué cree uno que es lo correcto.

Para entender nuestra función de hijos, es preciso entender la función de nuestros padres. Y claro, uno relaciona padres con educación casi automáticamente, se le vienen a la mente cosas básicas como aprender a caminar, ir al colegio, etc. Uno piensa, también, en la idea de afecto, amor, contención, el abrazo siempre presente.

Y más allá de si hoy por hoy los padres cumplen con sus roles, mejor o peor, con amor o sin amor, a lo que ellos están legalmente obligados generalmente es mucho menos de lo que nos dan verdaderamente. Ahora, ¿dónde dice que nosotros debemos retribuir? ¿No se supone que ellos quisieron tenernos? Nadie nos preguntó si queríamos vivir bajo sus reglas.

Suena feo, lo sé, pero muchos hoy en día ven la vida así, como derechos y obligaciones. Sería ideal entender el código familiar como algo basado en sentimientos, no en un contrato. La familia es pasión, no racionalidad, medirnos, mezquinarnos una ayuda, una colaboración.

Nosotros, como hijos, y en mayor medida cuanto más crecemos, tenemos responsabilidad por las discusiones que hay en nuestras casas. Rebeldías estúpidas, berrinches, cuando se supone que todos nos movemos guiados por amor, sólo contribuyen a crear desconfianza, distancia entre los padres e hijos, en el peor de los casos, lleva a la mentira.

La forma de solucionar esto es, a mi entender, tratar de acordarnos que nuestros viejos también tuvieron nuestra edad, y que nunca perjudicarían a sus propios hijos porque sí. Otra manera de ver esto, de encontrarle motivos al rol de nuestros padres, es pensar que ellos también son seres humanos que tienen sus problemas y que hay cosas que no saben resolver, o en las que han fallado.

Por último, y este método es uno de mis favoritos, es ponerse uno en el lugar del padre. Pensar, si yo fuera mi propio hijo, ¿que haría? Uno va a notar que cuidaría más a un hijo que a uno mismo. Y si nosotros lo hacemos, ¿por qué no nuestros padres?

En conclusión, como hijos, para retribuir el amor, el cuidado y la educación, intentemos armonizar y entender que nuestros padres también tienen malos días, que están cansados, que pueden tener sus rayes, igual que nosotros. Una familia basada en la confianza y en el amor, es indestructible. Sin mentiras, ni engaños y cooperando, se vive mucho más feliz. Y cuanto más crecemos como hijos, más responsables somos y más capacidad tenemos de hacernos un hogar mejor.

Martín.

sábado, 24 de abril de 2010

Sobre la juventud.

Estimados lectores:

Alcanza con prender la tele o leer el diario para darse cuenta de que la sociedad en la que vivimos es una porquería. Si no es por políticos corruptos, es por jóvenes criminales y drogadictos o borrachos, o que manejan imprudentemente matando a 20 personas por día. Este hermoso panorama de la realidad con el cual se nos bombardea día a día, además de generar mala onda entre nosotros y un pesimismo que queda impregnado en todas nuestras acciones, nos transmite una falsa visión de la realidad.

¿Y por qué falsa? En primera medida quiero destacar que ahora que empecé el CBC y tengo un panorama mucho más amplio de lo que es la juventud puedo ver como, por ejemplo, muchos de nosotros resignamos salidas un viernes para poder estudiar; cómo clases de setenta u ochenta personas permanecen calladas, con un ideal de progreso en común, aplicando la responsabilidad, estudiando, y honrándose a sí mismos y a sus familias.

También se pueden ver, a pesar de las diferencias económicas, como muchos de nosotros intercalamos nuestros estudios con actividades como teatro, artes, deportes, y aún así encaramos nuestras vidas con responsabilidad. ¿Qué pasaría si los medios que tanto nos dicen que estamos perdidos vinieran a un curso de esos a hacer un reportaje?

Además de encontrarse con que estamos forjando nuestro futuro y el de nuestro país, verían que detrás de cada uno de nosotros la gran mayoría de las veces están las familias, cuyo apoyo nos resulta indispensable para poder socializar y estudiar en la facultad. Los medios que hoy nos muestran a madres que no saben qué es de la vida de sus hijos podrían demostrar cómo hay familias que hacen grandes esfuerzos, siendo del interior y soportando la distancia, de mandar a sus hijos a vivir a Buenos Aires con tal de permitirles una carrera universitaria y las oportunidades futuras que esto trae aparejado.

A nivel personal me da gusto poder compartir mis días con gente que conserva valores, con la cual se puede hablar en serio y se pueden compartir experiencias de vida de todo tipo, desde lavarse los platos uno mismo hasta venir en el tren una hora, y ver cómo todos esos jóvenes tienen la meta común de estudiar una carrera. Y lógicamente van a surgir lazos de amistad, y sin necesidad de ir a boliches o de drogarse y robar motos. (Y la pasamos bárbaro igual, o no?)

No dejemos que los gobiernos, independientemente de su partido político, o los medios, nos den una falsa impresión de la juventud y de la realidad. Los ideales existen, y se mantienen día a día con la acción y el compromiso de todos nosotros.

martes, 23 de marzo de 2010

Sobre las Apariencias.

Estimados lectores:

Tardé un mes, pero bueno, vuelvo a postear en mi blog. Estuve pensando las últimas dos semanas sobre qué tema se podía tratar y llegué a uno que me parece interesante porque muchas veces, inconcientemente, nos vemos condicionados por perjuicios culturales y sociales.

Y es normal que uno prejuzgue y se deje llevar por las apariencias. Sin embargo, que sea común o normal no quiere decir que sea lo correcto. Suele pasarnos más que nada por una generalización permanente que se manifiesta en medios de comunicación y en la vida cotidiana en general, que con el paso del tiempo nos va distorsionando la información para generar divisiones y enfrentamientos. Por ejemplo, se da por sentado que la persona de bajo poder adquisitivo es, porque sí, ignorante. Otro ejemplo muy común es el suponer que aquel que es rico lo es porque obtuvo el dinero de forma corrupta o ilegal.

Uno en la vida se va topando con gente muy inteligente y muchas veces pobre, o con ricos que también han hecho grandes carreras profesionales. Si bien muchos pueden pensar que son una minoría y estarían en lo cierto "estadísticamente", no por eso al ver a una persona por primera vez tenemos que sacar un preconcepto.

Es preferible llevarnos una grata sorpresa o descubrir que esa persona, independientemente de lugar de nacimiento, condición social, trabajo, poder adquisitivo, puede ser mala o buena. La bondad o la maldad no tienen ningún requisito previo, no hay nada necesario para realizar buenas acciones, dejar de realizarlas o decidir hacer daño al prójimo.

Yendo de lo general a lo particular, también puede ocurrir lo mismo con el aspecto físico. Muchas veces se ve a parejas por la calle que, uno piensa, no se merecen al otro. Chicos muy facheros con chicas no tan agraciadas, o chicas hermosas de la mano de cada chico....
Y otro ejemplo muy general en juzgar a alguien por si lleva ropa de marca, ropa de moda, etc.

A mi modo de ver la vida, uno tiene que darle siempre a la gente la oportunidad de mostrarse como es en verdad. Y si bien uno muestra con su apariencia mediante la higiene, la prolijidad y demás, no se puede dejar de lado que cada persona es un individuo, que la generalización no existe (o no debería existir), y que todos tienen chance de manifestarse sin nuestro prejuicio subjetivo.

Opino que nos perdemos de muchas cosas por el prejucio, por separar, por pensar que quizás es más afín a nosotros el que a simple vista "parece" bueno. Y el ejemplo más claro está cuando el amor se hace presente. Una pareja no se fija en detalles físicos o materiales. Alguien que hace beneficencia puede ser más rico o más pobre, más inteligente o más ignorante, y eso no importa, porque siempre prevalece la buena voluntad y un interés superior.

P.D: comunidadmoral@hotmail.com para agregarme...comenten!

lunes, 22 de febrero de 2010

Sobre la cultura.

Estimados lectores:

Lamento mucho demorar tanto en haber escrito una nueva entrada para el blog. Parece que las vacaciones sacaron afuera lo peor de mi vagancia. Pero bueno, nuevamente quería presentar un tema que puede darse para el debate y que tiene muchas visiones diferentes por parte de todos.

Cuando uno comienza a aprender, ya sea en el colegio o en la casa, supuestamente lo hace para adquirir los valores y conocimientos de su sociedad. A esos comportamientos sociales se los suele denominar cultura, y se forjan a lo largo de la historia, mientras cambian cada día con los nuevos eventos que surjen en el mundo. Así, la cultura es algo dinámico y las sociedades modifican sus escalas de valores constantemente.

Pero la acepción de cultura que me gustaría analizar es la otra, aquella que usamos para decir que alguien o una actividad es "culta". En ese caso, en el que se aplica a los individuos, la cultura deja de ser un conjunto de valores y costumbres sino que abarca un sentido mucho más amplio.

En mi opinión, la cultura de una persona está en saber ubicarse y poder interactuar sin problemas con los diferentes actores de la sociedad. Independientemente de los conocimientos que uno tenga o no, aquel que pueda elevarse y aprender de cualquier persona, respetando sus tradiciones y sus lugares, va a ser verdaderamente culto. Por ejemplo, si un rico que vive comiendo caviar también puede ir a una chorizeada en la Costanera, entonces puede adecuarse a otros ambientes y compartir con sus pares. Lo mismo, si alguien que no suele acceder a grandes eventos puede ponerse un traje e ir a una conferencia en el Sheraton, entonces es culto independientemente de su poder adquisitivo o sus estudios.

Otra cosa que opino es que hoy en día uno cree que es culto el que es refinado, o usa artículos de lujo. La humildad, el perfil bajo y la no ostentación son, para mí, valores que cualquier persona culta debe mantener. Y no estoy hablando de pasar privaciones, pero la opulencia, y más en frente de otros que no pueden acceder al mismo nivel económico, refleja ignorancia y no cultura.

Martín.

P.D: Invito a todos a comentar y a compartir sus opiniones con todos... Si querés subir una entrada, mandame un mail o agregame a comunidadmoral@hotmail.com que va a ser mas que bien recibida.

martes, 12 de enero de 2010

Conocer al otro.

Estimados lectores:

Hace casi dos meses que no subo ninguna entrada al blog, y qué vergüenza, pero no se me ocurría nada para subir y estuve en veremos todo este tiempo. De todas formas hay un tema que considero trascendental para todos los jóvenes de hoy en día, que vivimos rodeados de tecnología y las facilidades de estar conectados full time entre todos.

A la hora de conocer al otro, nos vemos frente a un montón de situaciones nuevas que a veces son engañosas y nos dan imágenes falsas del otro, y nos hacen a nosotros mismos mostrar una persona que no somos. Por ejemplo, cuando conocemos a una persona por MSN, nos limitamos a leer lo que tiene para decir sobre cómo es. Generalmente, uno va a dejar de lado, aunque sea inconcientemente, sus defectos, y va a maximizar sus virtudes. Además, uno no tiene acceso a las miradas, los tonos de voz, las risas y todo eso que hace que una persona sea única.

Por el otro lado, cada vez está más difícil acercarse a una persona cara a cara. No nos animamos a decir lo que decimos por MSN, o directamente no hay tantos espacios de encuentro entre los jóvenes hoy. Además, en persona no nos damos espacio para hablar de lo que sentimos profundamente, sin pudores, y así uno tarda más en conocer al otro. Y esto, muchas veces, puede llevarnos a una impresión equivocada.

Pero una persona no es ni lo que nos dice por chat, ni lo que nos muestra cara a cara, sino una coherencia entre lo que dice y hace, y una mezcla entre sus pensamientos y cómo los plasma en la realidad. Es importante saber que no siempre coincidir en los pensamientos con otro es tener la misma manera de aplicarlos a la vida cotidiana, y que eso nos puede llevar a disentir con la persona que queremos conocer.

En conclusión, para mi conocer al otro no es simplemente hablar por MSN o verlo cara a cara en dos o tres lugares, sino que es importante abordar a las personas en temas profundos y superficiales a la vez, y poder ver cómo actúan en consecuencia.
Y sobre nosotros mismos, tratar de ser lo más objetivos posibles, mostrándonos como somos realmente y no como quisiéramos ser, porque al fin y al cabo estamos mintiendo y generando roces después.