sábado, 24 de abril de 2010

Sobre la juventud.

Estimados lectores:

Alcanza con prender la tele o leer el diario para darse cuenta de que la sociedad en la que vivimos es una porquería. Si no es por políticos corruptos, es por jóvenes criminales y drogadictos o borrachos, o que manejan imprudentemente matando a 20 personas por día. Este hermoso panorama de la realidad con el cual se nos bombardea día a día, además de generar mala onda entre nosotros y un pesimismo que queda impregnado en todas nuestras acciones, nos transmite una falsa visión de la realidad.

¿Y por qué falsa? En primera medida quiero destacar que ahora que empecé el CBC y tengo un panorama mucho más amplio de lo que es la juventud puedo ver como, por ejemplo, muchos de nosotros resignamos salidas un viernes para poder estudiar; cómo clases de setenta u ochenta personas permanecen calladas, con un ideal de progreso en común, aplicando la responsabilidad, estudiando, y honrándose a sí mismos y a sus familias.

También se pueden ver, a pesar de las diferencias económicas, como muchos de nosotros intercalamos nuestros estudios con actividades como teatro, artes, deportes, y aún así encaramos nuestras vidas con responsabilidad. ¿Qué pasaría si los medios que tanto nos dicen que estamos perdidos vinieran a un curso de esos a hacer un reportaje?

Además de encontrarse con que estamos forjando nuestro futuro y el de nuestro país, verían que detrás de cada uno de nosotros la gran mayoría de las veces están las familias, cuyo apoyo nos resulta indispensable para poder socializar y estudiar en la facultad. Los medios que hoy nos muestran a madres que no saben qué es de la vida de sus hijos podrían demostrar cómo hay familias que hacen grandes esfuerzos, siendo del interior y soportando la distancia, de mandar a sus hijos a vivir a Buenos Aires con tal de permitirles una carrera universitaria y las oportunidades futuras que esto trae aparejado.

A nivel personal me da gusto poder compartir mis días con gente que conserva valores, con la cual se puede hablar en serio y se pueden compartir experiencias de vida de todo tipo, desde lavarse los platos uno mismo hasta venir en el tren una hora, y ver cómo todos esos jóvenes tienen la meta común de estudiar una carrera. Y lógicamente van a surgir lazos de amistad, y sin necesidad de ir a boliches o de drogarse y robar motos. (Y la pasamos bárbaro igual, o no?)

No dejemos que los gobiernos, independientemente de su partido político, o los medios, nos den una falsa impresión de la juventud y de la realidad. Los ideales existen, y se mantienen día a día con la acción y el compromiso de todos nosotros.