domingo, 21 de agosto de 2011

Sobre ser un niño.

Estimados lectores:

Qué casualidad que justo se me ocurrió escribir sobre este tema, ¿no? En fin, como es de público conocimiento, hoy es el día del niño y todos compramos juguetes y esas cosas para darles a los mas peques. No obstante, la idea de esta entrada es identificar el famoso "niño interior" que todos tenemos aunque ya seamos barbudos/as y universitarios/as.

Principalmente porque soy un convencido de que sin ese niño interior la vida pierde gran parte de su magia, y porque es una cualidad que nada tiene que ver con la edad que tengamos, creo que existen ciertos caracteres de nuestra personalidad que nos benefician a la hora de encarar cada día que solemos atribuirle a la niñez pero que no necesariamente nos hacen mas vulnerables sino lo contrario.

Voy a poner en primer lugar la capacidad de asombrarse. Admiro y trato de asombrarme lo más posible, dándole su espacio a cada evento nuevo y registrándolo en mi mente, disfrutando. Es "de adulto" no asombrarse por un pajarito que se posa en una rama y canta, pero no le veo nada de positivo a rutinizar y generalizar todos los fenómenos que nos rodean.

Después, la curiosidad. Noto en muchos jóvenes y adultos la indiferencia absoluta por las cosas nuevas, las pocas ganas de conocer el mundo y quedarse pegados a su pequeña rutina. Claro que a veces uno no tiene tiempo o energía para ir a avergiuar sobre cada pequeña inquietud que surge, pero creo que sentir al menos las "ganas de conocer" en algún momento es muy positivo para encarar los desafíos que se nos presentan.

Por último, así no me extiendo demasiado, quiero hablar del peligro. Todos sabemos que los niños no disciernen lo peligroso de lo seguro, y es por eso que necesitan de un adulto para ir circulando por el mundo. Pero no porque nosotros hayamos adquirido ese conocimiento tenemos que dejar de lado todo lo positivo que tenía el costado infantil. No porque sepamos desconfiar de la gente o cruzar la calle sin que nos pise un auto tenemos que dejar de jugar y reirnos sin verguenza. Sé que hablo desde una posición de deseo muchas veces, pero creo que nos quita vida y nos desapasiona ser adultos estructurados que no pueden reconocer lo hermoso del día a día a su alrededor.

Todo esto porque pareciera que "madurar" es dejar de ser niño y volverse un adulto serio, responsable, amargo y desapasionado. Puras mentiras.

Nada más, feliz día para todos.

Martín.

lunes, 11 de julio de 2011

Sobre Opinar.

Estimados lectores:

Primero el obligadísimo disclaimer a las clases de Teoría del Derecho, a la profe que vino a plantearlo, y a los compañeros con los cuales forjé mi opinión. Y ahora sí, nuevamente posteando. Después de parciales y un larguísimo descanso mezclado con una falta de decisión terrible sobre lo que escribir, he vuelto.

Con este momento de tanta agitación intelectual y discusiones eternas en muros de facebook y todo eso, me puse a pensar sobre lo que realmente implica opinar. Asique, todo lo que viene a continuación, es totalmente subjetivo, y está para ser discutido y repensado y luego darme la razón.

En un intento de empezar por lo primero, quisiera distinguir las nociones de libertad de pensamiento y de libertad de expresión o de opinión. Es imposible regular legalmente el pensamiento de los seres humanos. El pensamiento es algo tan privado e inaccesible que no podemos interferir con él. Por el contrario, opinar es exteriorizar ese pensamiento, plantear razones, etc. Y nadie puede hacer lo que quiera, porque las reglas de la sociedad imponen un derecho regulado, y porque el límite de la moral y las buenas costumbres está, básicamente, en no joder a terceros.

Y entonces, ocurre que siempre que uno opina de algo piensa que tiene razón, o que le falta información. Y, además, vamos intentando convencer al otro de que tenemos la razón (y el/ella NO). Cuesta entonces no herir suceptiblidades o no traspasar la delgada línea del respeto que impone el debate libre en la sociedad.

Creo yo que cuando uno opina, no sólo está intentando convencer al otro de que tenemos razón, sino que muchas veces queremos juntarnos con gente que piensa parecido. A veces, opinamos sobre algo sólo para relacionarnos con gente que es afín a nuestras ideas. La opinión vendría a ser una herramienta social de generación de identidad, una forma de contestar la pregunta: ¿Quién soy?

No siempre se opina para confrontar, sino que se opina para que todos nos digan que sí y decirles a esos otros: "hey, pensamos igual....". Uno, a veces, con ese afán joven de ir a meterse en todo, va y hiere las creencias, quizás sin quererlo, de los amigos, de los compañeros. Así presenciamos esas peleas sin sentido, donde la gente se separa, porque por más que somos una sociedad moderna donde opinar sobre cualquier estupidez es muy fácil, no podemos medirnos y nos peleamos. O bien nos metemos donde no nos llaman.

La finalidad de esta entrada es justamente opinar. Yo soy de los que están convencidos que una opinión no es libre, y tiene que sí o sí ser respetuosa para con los demás que puedan sentirse tocados, siempre y cuando la publiquemos. No toda opinión está puesta ahí para que vayamos a rebatirla, por más que uno tenga que aceptar la opinión ajena de aquellos que vienen a discutir con respeto.

Si aceptamos que no hay UNA verdad universal, entonces los otros piensan diferente, y tienen derecho a hacerlo. Y así no podemos ir a lastimarlos, ni siquiera con argumentos, si ellos no permiten expresamente ponerlos en tela de juicio.

En fin, la idea es lograr, de alguna manera, que las posibilidades que tenemos de debatir hasta lo que vamos a comer se capitalicen con menos agresión.

Martín.

domingo, 8 de mayo de 2011

Sobre la igualdad entre la mujer y el hombre.

Estimados lectores:

Turrones Arcor y charla de por medio, ayer a la noche y hoy a la madrugada, terminé de armar esta entrada con un tema que nos es actual como sociedad y está en discusión permanente. ¿Cuál es el rol del hombre y cuál el de la mujer? ¿Hay roles preestablecidos? ¿Cuáles son los efectos hoy de la igualdad entre hombres y mujeres?

En primer lugar doy por sobreentendido que la sociedad occidental avanzó muchísimo en la materia. Donde antes la mujer estaba obligada a depende de su marido y era una paria si se divorciaba, donde no podían acceder a cargos públicos y menos votar, y donde el ámbito del trabajo estaba reservado exclusivamente al hombre, los movimientos feministas conquistaron derechos importantísimos para la mujer. Y doy esto por sobreentendido porque quiero poner un ojo crítico sobre estas concepciones, porque quiero criticar, y que no por eso nadie entienda que estoy en contra de todos los avances en ese área.

La primer interrogante que me aparece es sobre el quiebre del rol preestablecido. Por la historia, la religión y las formas de la sociedad, la mujer estuvo atada a las tareas domésticas durante años. Trabajando excepcionalmente en épocas de guerra, las mujeres estuvieron excluídas y privadas de poder optar por otro estilo de vida.
Para no extenderme demasiado y no aburrir, quiero expresar mi opinión respecto al rol de la mujer en la familia. Este rol existe y es el rol de madre, y es un rol asignado por la naturaleza. En ninguna cultura, religión o sociedad hubo un desprendimiento de los bebés de una figura materna, que no necesariamente tenía que ser la verdadera madre. Si bien esto puede ser aberrante, es innegable que en los primeros años de los niños la naturaleza dicta que sean criados por mujeres. Esto no quiere decir que un padre no pueda criar a un chiquito igual de bien, sólo estoy hablando de que la naturaleza asigna a la mujer un rol ineludible.

No resulta ilógico pensar que la función de criar a los chicos se asocia con la del cuidado del hogar. Los niños requieren cuidado permanente, y no pueden estar expuestos en el ambiente del trabajo, asique la persona que los cuida, que según la naturaleza es la madre, está en cierta forma atada a la casa cuanto mas chicos sean los hijos. Esto NO SIGNFICA que las mujeres TENGAN QUE: planchar, cocinar, lavar, hacer las camas y cargar con todas las tareas domésticas. Sólo quiero decir que la función de crianza te ata en alguna medida al hogar.

Una vez que ya dije mi posición sobre si hay un rol predefinido o no, quiero atacar la problemática que observo hoy. Para mí, la liberación feminista en cuanto a lo laboral fue una gran trampa para generar un mercado de consumidoras increíble. La supuesta igualdad de condiciones de la mujer y el hombre se ve dañada por el consumismo actual y se provoca una destrucción de las instituciones familiares. Muchas veces, la mujer TIENE que trabajar para dar sustento a la familia, pero muchas otras la mujer sólo trabaja por su "independencia económica" o por "el plasma y la blackberry" y escapa a la bastardeada función de ama de casa.

Hoy en día observo que la mujer, pero más que nada la familia en su conjunto, es la principal perjudicada de las tendencias que una vez favorecieron su liberación. La mujer tiene que, por naturaleza, cuidar a los chicos y ADEMÁS trabajar, estar presentable para el trabajo, maquillarse, vestirse, estar hecha una diosa y encima de todo eso tener ganas de estar con su marido a la noche. Alguien explíqueme dónde está la igualdad.

Y uno lee la lista de arriba y dice: no se puede TODO. Entonces, ¿qué resignamos?. Si no criamos a los hijos nos perdemos de la infancia y ellos pierden el amor, ingrediente tan importante en la vida de cualquier persona. Si no trabajamos, nuestro marido nos maneja la caja y tenés esa humillación y degradación de "pedirle plata para..." y no hay plasma ni viaje a Disney; si trabajás y cuidás a los chicos tu autoestima es un asco porque es imposible no tener rollitos, estrías, arrugas; y si podés hacer todo eso llegás a la noche agotada y roncás a pata suelta..sos una frígida.

Opino que el problema está en que se menosprecia el rol del ama de casa y de madre. Como hoy en día importa la plata, y no el amor, o la educación, traer 5 lucas a casa es mucho más importante que darle de comer a los chicos o tener un hogar propiamente dicho, con calidez y amor. Gran parte de esto es generado por el hombre, que abusa de su posición de generador de ingresos y maneja la caja, y muchas veces no le da autoridad a la mujer en el rumbo económico de la casa. Entonces, a la mujer no le queda otra que volverse una "accionista" de la familia, donde participa en el ingreso y las decisiones, y además puede manejar plata. El problema es...¿a qué costo? Pero gran parte es generado por la mujer, que ve como aburrido el rol de madre y se vuelca al trabajo fuera de casa.

La solución que yo veo está en darle el mismo valor a los dos roles en la familia. Vale tanto el padre/madre que cría a los hijos como el que trabaja en la oficina. Si hoy en día un padre cría a los hijos y limpia y lava y plancha y su mujer es sostén de familia, estoy seguro de que va a haber un gran prejuicio contra ese hombre, porque esta sociedad cree que criar hijos y cocinar es menos que trabajar.

Apelo a un modelo de familia donde las decisiones sean consensuadas y en amor, donde tanto padre y madre tengan conocimiento de la crianza, de las tareas domésticas y del rumbo económico, sin perjuicio de que uno sea más capacitado que el otro para algún área y tenga poder de decisión mayor. Opino que se puede lograr esto concientizando a la sociedad del valor de la institución familiar, que está en decadencia, y no peleando más por una falsa igualdad donde a los padres se les exije ser proveedores y donde el sistema se encarga de llevarse a los chicos a toda hora para seguir fomentando el consumo.

Martín.

martes, 5 de abril de 2011

Sobre los Nombres.

Estimados lectores:

Vengo pensando sobre este tema y dándole bastantes vueltas en mi cabeza, disparado por unas clases de la facultad y terminado de cerrar por una charla con una amiga ayer a la noche. (Maru, no doy tu nombre así no te sentís expuesta.)

Es una cuestión de lenguaje, de las palabras que usamos todos los días y que nos definen. Nosotros aprendemos, en el colegio, en la facultad, en la vida, que las palabras no tienen un único significado y que hay una especie de acuerdo social entre todos por el cual les asignamos un sentido. Y además de eso, cada grupo social le puede asignar un sentido propio.

Y voy directo a los ejemplos, porque me parece más facil de expresar lo que quiero decir mediante ejemplos. Las palabras que representan ideas pueden tener una connotación negativa o positiva según el grupo que la emplee. Por ejemplo, "piquete".
Esta multiplicidad de sentidos se aplica a ideas más que nada. Políticas, económicas, religiosas....ideas en fin.

Pero me quiero dedicar a esas palabras que tienen sus sentidos definidos de una forma mas escondida, más sutil, y que por lo tanto nos definen en otro plano. Todas las palabras que usamos, tienen una connotación negativa o positiva. Yo veo un problema...las definiciones las ponen ciertos grupos de poder, o las ponen las mayorías, y entonces, se confunde la normalidad de la mayoría con lo correcto.

Si yo pienso en "plasma", "táctil", "dólares", "estás re perra", "sábado a la noche", acudo a un imaginario colectivo de cosas que "están bien". Dudo mucho que alguien piense algo feo de un plasma, o no piense en otra cosa que no sea una televisión. Para una mujer, estar re perra es un halago y sábado a la noche incluye en un gran porcentaje de los jóvenes actuales alcohol, chicos o chicas, música, vestirse y producirse, etc, etc...

Entonces ocurre lo siguiente: si lo normal surge de una estadística de ver qué hace la mayoría, la "mayoría", de manera inconsciente, le da un significado positivo a los términos. Ahora, ese significado positivo NO QUIERE DECIR QUE LAS COSAS ESTÉN BIEN.

El verdadero problema surge con los significados negativos ocultos que la sociedad le da a los términos. De esta manera, se excluye y se forma una presión social sobre una idea de "lo aceptado por todos" que en muchísimos casos no concuerda con la moral personal de cada uno.

Si alguien te dice: "eso es de negro", o "de villero" uno asocia con algo malo. A esta altura nos indignamos todos, es evidente que esos términos son discriminatorios, que uno no los usa, etc, etc.

Pero quiero darle una vuelta de tuerca más...la última porque se me hizo larga la entrada.
Hay un evento en facebook: La marcha del orgullo nerd. Todos felices y contentos se anotan para verse en el planetario y me parece bien la idea de que la gente se junte, pero quiero discutir el tema del nombre en sí. POR QUÉ NO HAY MARCHAS DEL ORGULLO DE LAS PERRAS O DE LOS FLACOS Q SE VANAGLORIAN DE COMERSE 5 MINAS POR NOCHE? O NO HAY MARCHAS DEL ORGULLO DE LOS QUE AMAN SALIR A BAILAR?
Fácil...en el imaginario colectivo ser nerd es minoría y por eso "está mal". Ir a una marcha del orgullo nerd, es aceptar el nombre que le pone la "mayoría" y aceptar que piensen que está mal...

Quiero dejar esto abierto al debate, pero en mi opinión la mejor forma de terminar con los nombres que segregan no es formando cada vez más y más grupos diferentes en donde "esté bien ser tal cosa" sino mezclándonos entre todos, eliminando las diferencias estúpidas que impone la superficialidad y fijándonos en el fondo de las personas, más allá de si toman, si son re perras, o si leen los sábados y miran Star Wars.

sábado, 26 de marzo de 2011

Sobre la Velocidad.

Estimados lectores:

Después de un comienzo de facultad movidito, y de mucha falta de inspiración para escribir, me di cuenta de que hay algo que me hace feliz. Vivir mucho, pero vivirlo todo. Y en eso influye muchísimo la velocidad a la que vivimos. Uno puede estar apurado para hacer algo o llegar a algún lado, pero si vive de forma apurada se saltea las cosas lindas de la vida, así como también se olvida más rápido de las feas.

Me pasa muy seguido que siento que pasaron semanas o meses, cuando en realidad pasaron un par de días. O también recuerdo un evento como muy lejano, cuando pasó hace apenas unos días.

A partir de esto, tengo una reflexión. Hablando con otras personas veo que la gente no disfruta los viajes en colectivo, caminar por la calle, no disfruta los trayectos sino que la alegra el hecho de llegar a algo o algún lugar, y por ese motivo su tiempo transcurre más rápido y con menos recuerdos lindos.

A mi entender, esto está impuesto por la lógica de la sociedad actual, en la cual si no hacemos muchas actividades sociales somos marginados. Así, para nuestros hermanos menores hay fútbol, arte, teatro, natación, macramé, cocina, etc, etc. Para nosotros, facultad, gimnasio, salir, trabajar, deportes, etc. Para nuestros padres, cenas con amigos, trabajo, tenis, ahorrar para vacaciones, ver GH... Y así, creo yo, la vida se pasa a una velocidad en la cual no llegamos a digerir lo que nos rodea y es como una continua sensación de vorágine al pedo.

Mientras escribo, una amiga me dice que la velocidad es relativa y no puedo más que preguntarme: ¿Cada uno vive a SU velocidad? ¿O es que acaso la velocidad viene de la cantidad de cosas que decidimos hacer?

Es un tema muy abierto, muy amplio, y en donde uno puede poner sobre la mesa la cantidad de cosas que hace contra la posibilidad de disfrutarlas en mayor o menor medida.

Yo, por lo pronto, prefiero calidad por cantidad. Disfrutar cada pasillo de la facultad, el viaje en colectivo, el gato que siempre está sobre Lavalle en la puerta de la veterinaria, y todas esas cosas que siento que me agotan pero me llenan la vida. Para mí, el tiempo que uno se da para disfrutar cada cosa es vital para no caer en la carrera a ningún lugar de la sociedad actual.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Sobre los ideales

Estimados lectores:

Les pido disculpas, venía medio falto de ideas para postear, me fui a Villa Gesell y bueno, me tomé como mucho tiempo. (Me encanta hacerme el muy leído, jajajaa). La entrada de hoy me surgió hablando con el señor Guido Torena, y me puse a pensar en que todos tenemos ideales que defendemos.

Generalmente, los ideales de uno no son algo que se adopta concientemente, sino que son inculcados en casa. La religión, una ideología política, ser hincha de un equipo de fútbol, lavarse las manos antes de comer, o comer asado los domingos. Los ideales no son sólo costumbres porque para nosotros tienen un signifcado especial, representan algo, una especie de ritual, y nos sentimos atacados o molestos si alguien o algo interfiere con ellos.
(La RAE dice que ideales son: 5. m. Modelo perfecto que sirve de norma en cualquier dominio. 6. m. pl. Conjunto de ideas o de creencias de alguien.)

La cuestión de la que quiero hablar puntualmente es sobre qué pasa con nuestros ideales cuando interactuamos con la sociedad. Primero, se ven cuestionados por las acciones de los demás. Uno dice: fulano es de river, fulana es radical, y fulanita no se lava las manos antes de comer. Después uno relaciona que hay diferentes niveles de importancia para cada persona. Algunos matan por un equipo de fútbol, otros pueden matar por una parcialidad política y no mirar fútbol, y otros parecen apáticos y así sucesivamente encontrando toda la gama de posibilidades que se les ocurran.

Cuando uno le permite a los demás entrar en su círculo íntimo, puede haber colisiones entre los ideales de uno y otro. Lo ideal sería que nos respetemos entre todos y los cuestionamientos sean amables, o simplemente aceptemos como viven los demás. Siempre está la chance de no relacionarnos con las personas si no nos gusta lo que piensan, en vez de atacarlas o criticarlas.

Y el otro punto a remarcar es el siguiente: al hablar con los demás sobre los ideales, surgen cosas que no se pueden explicar mediante la lógica. Fanatismos, mamá me dijo, siempre fue así, etc. Es horrible sentirse cuestionado, y uno generalmente responde con agresividad. A veces, nuestros ideales no tienen una razón lógica. Están ahí para hacer nuestra vida más linda y completa, y mucho más pasional. Son necesarios, pero algunos de ellos pueden ser contraproducentes.

Todos tenemos banderas, y las defendemos porque marcan nuestra identidad, pero es importante replanteárselas y ver en qué medida nos pueden hacer un bien o afectarnos negativamente. Por ahí, lavarse las manos no tiene nada de malo, pero matar por un equipo de fútbol o alentar a otros a hacerlo, sí lo es.

Y así como está bueno que uno pueda debatir con otros y cuestionar sus ideales, tiene que ser dentro del respeto, porque nadie por más cercano que sea tiene derecho a atacar nuestras bases gratuitamente. Aclaro que esto se limita a cuando atacan lo que pensamos, porque si nos atacan físicamente no alcanza con simplemente optar por no relacionarse sino que a veces habrá que tomar otras medidas al respecto.

Saludos, Martín.

P.D: COMENTEN! ESTÁN HABILITADOS LOS COMENTARIOS ANÓNIMOS!!! GRACIAS.