miércoles, 9 de febrero de 2011

Sobre los ideales

Estimados lectores:

Les pido disculpas, venía medio falto de ideas para postear, me fui a Villa Gesell y bueno, me tomé como mucho tiempo. (Me encanta hacerme el muy leído, jajajaa). La entrada de hoy me surgió hablando con el señor Guido Torena, y me puse a pensar en que todos tenemos ideales que defendemos.

Generalmente, los ideales de uno no son algo que se adopta concientemente, sino que son inculcados en casa. La religión, una ideología política, ser hincha de un equipo de fútbol, lavarse las manos antes de comer, o comer asado los domingos. Los ideales no son sólo costumbres porque para nosotros tienen un signifcado especial, representan algo, una especie de ritual, y nos sentimos atacados o molestos si alguien o algo interfiere con ellos.
(La RAE dice que ideales son: 5. m. Modelo perfecto que sirve de norma en cualquier dominio. 6. m. pl. Conjunto de ideas o de creencias de alguien.)

La cuestión de la que quiero hablar puntualmente es sobre qué pasa con nuestros ideales cuando interactuamos con la sociedad. Primero, se ven cuestionados por las acciones de los demás. Uno dice: fulano es de river, fulana es radical, y fulanita no se lava las manos antes de comer. Después uno relaciona que hay diferentes niveles de importancia para cada persona. Algunos matan por un equipo de fútbol, otros pueden matar por una parcialidad política y no mirar fútbol, y otros parecen apáticos y así sucesivamente encontrando toda la gama de posibilidades que se les ocurran.

Cuando uno le permite a los demás entrar en su círculo íntimo, puede haber colisiones entre los ideales de uno y otro. Lo ideal sería que nos respetemos entre todos y los cuestionamientos sean amables, o simplemente aceptemos como viven los demás. Siempre está la chance de no relacionarnos con las personas si no nos gusta lo que piensan, en vez de atacarlas o criticarlas.

Y el otro punto a remarcar es el siguiente: al hablar con los demás sobre los ideales, surgen cosas que no se pueden explicar mediante la lógica. Fanatismos, mamá me dijo, siempre fue así, etc. Es horrible sentirse cuestionado, y uno generalmente responde con agresividad. A veces, nuestros ideales no tienen una razón lógica. Están ahí para hacer nuestra vida más linda y completa, y mucho más pasional. Son necesarios, pero algunos de ellos pueden ser contraproducentes.

Todos tenemos banderas, y las defendemos porque marcan nuestra identidad, pero es importante replanteárselas y ver en qué medida nos pueden hacer un bien o afectarnos negativamente. Por ahí, lavarse las manos no tiene nada de malo, pero matar por un equipo de fútbol o alentar a otros a hacerlo, sí lo es.

Y así como está bueno que uno pueda debatir con otros y cuestionar sus ideales, tiene que ser dentro del respeto, porque nadie por más cercano que sea tiene derecho a atacar nuestras bases gratuitamente. Aclaro que esto se limita a cuando atacan lo que pensamos, porque si nos atacan físicamente no alcanza con simplemente optar por no relacionarse sino que a veces habrá que tomar otras medidas al respecto.

Saludos, Martín.

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