sábado, 26 de marzo de 2011

Sobre la Velocidad.

Estimados lectores:

Después de un comienzo de facultad movidito, y de mucha falta de inspiración para escribir, me di cuenta de que hay algo que me hace feliz. Vivir mucho, pero vivirlo todo. Y en eso influye muchísimo la velocidad a la que vivimos. Uno puede estar apurado para hacer algo o llegar a algún lado, pero si vive de forma apurada se saltea las cosas lindas de la vida, así como también se olvida más rápido de las feas.

Me pasa muy seguido que siento que pasaron semanas o meses, cuando en realidad pasaron un par de días. O también recuerdo un evento como muy lejano, cuando pasó hace apenas unos días.

A partir de esto, tengo una reflexión. Hablando con otras personas veo que la gente no disfruta los viajes en colectivo, caminar por la calle, no disfruta los trayectos sino que la alegra el hecho de llegar a algo o algún lugar, y por ese motivo su tiempo transcurre más rápido y con menos recuerdos lindos.

A mi entender, esto está impuesto por la lógica de la sociedad actual, en la cual si no hacemos muchas actividades sociales somos marginados. Así, para nuestros hermanos menores hay fútbol, arte, teatro, natación, macramé, cocina, etc, etc. Para nosotros, facultad, gimnasio, salir, trabajar, deportes, etc. Para nuestros padres, cenas con amigos, trabajo, tenis, ahorrar para vacaciones, ver GH... Y así, creo yo, la vida se pasa a una velocidad en la cual no llegamos a digerir lo que nos rodea y es como una continua sensación de vorágine al pedo.

Mientras escribo, una amiga me dice que la velocidad es relativa y no puedo más que preguntarme: ¿Cada uno vive a SU velocidad? ¿O es que acaso la velocidad viene de la cantidad de cosas que decidimos hacer?

Es un tema muy abierto, muy amplio, y en donde uno puede poner sobre la mesa la cantidad de cosas que hace contra la posibilidad de disfrutarlas en mayor o menor medida.

Yo, por lo pronto, prefiero calidad por cantidad. Disfrutar cada pasillo de la facultad, el viaje en colectivo, el gato que siempre está sobre Lavalle en la puerta de la veterinaria, y todas esas cosas que siento que me agotan pero me llenan la vida. Para mí, el tiempo que uno se da para disfrutar cada cosa es vital para no caer en la carrera a ningún lugar de la sociedad actual.