lunes, 11 de julio de 2011

Sobre Opinar.

Estimados lectores:

Primero el obligadísimo disclaimer a las clases de Teoría del Derecho, a la profe que vino a plantearlo, y a los compañeros con los cuales forjé mi opinión. Y ahora sí, nuevamente posteando. Después de parciales y un larguísimo descanso mezclado con una falta de decisión terrible sobre lo que escribir, he vuelto.

Con este momento de tanta agitación intelectual y discusiones eternas en muros de facebook y todo eso, me puse a pensar sobre lo que realmente implica opinar. Asique, todo lo que viene a continuación, es totalmente subjetivo, y está para ser discutido y repensado y luego darme la razón.

En un intento de empezar por lo primero, quisiera distinguir las nociones de libertad de pensamiento y de libertad de expresión o de opinión. Es imposible regular legalmente el pensamiento de los seres humanos. El pensamiento es algo tan privado e inaccesible que no podemos interferir con él. Por el contrario, opinar es exteriorizar ese pensamiento, plantear razones, etc. Y nadie puede hacer lo que quiera, porque las reglas de la sociedad imponen un derecho regulado, y porque el límite de la moral y las buenas costumbres está, básicamente, en no joder a terceros.

Y entonces, ocurre que siempre que uno opina de algo piensa que tiene razón, o que le falta información. Y, además, vamos intentando convencer al otro de que tenemos la razón (y el/ella NO). Cuesta entonces no herir suceptiblidades o no traspasar la delgada línea del respeto que impone el debate libre en la sociedad.

Creo yo que cuando uno opina, no sólo está intentando convencer al otro de que tenemos razón, sino que muchas veces queremos juntarnos con gente que piensa parecido. A veces, opinamos sobre algo sólo para relacionarnos con gente que es afín a nuestras ideas. La opinión vendría a ser una herramienta social de generación de identidad, una forma de contestar la pregunta: ¿Quién soy?

No siempre se opina para confrontar, sino que se opina para que todos nos digan que sí y decirles a esos otros: "hey, pensamos igual....". Uno, a veces, con ese afán joven de ir a meterse en todo, va y hiere las creencias, quizás sin quererlo, de los amigos, de los compañeros. Así presenciamos esas peleas sin sentido, donde la gente se separa, porque por más que somos una sociedad moderna donde opinar sobre cualquier estupidez es muy fácil, no podemos medirnos y nos peleamos. O bien nos metemos donde no nos llaman.

La finalidad de esta entrada es justamente opinar. Yo soy de los que están convencidos que una opinión no es libre, y tiene que sí o sí ser respetuosa para con los demás que puedan sentirse tocados, siempre y cuando la publiquemos. No toda opinión está puesta ahí para que vayamos a rebatirla, por más que uno tenga que aceptar la opinión ajena de aquellos que vienen a discutir con respeto.

Si aceptamos que no hay UNA verdad universal, entonces los otros piensan diferente, y tienen derecho a hacerlo. Y así no podemos ir a lastimarlos, ni siquiera con argumentos, si ellos no permiten expresamente ponerlos en tela de juicio.

En fin, la idea es lograr, de alguna manera, que las posibilidades que tenemos de debatir hasta lo que vamos a comer se capitalicen con menos agresión.

Martín.