lunes, 2 de julio de 2012

Sobre filosofías de vida

Estimados lectores:

                                   Junio fue un mes muy ocupado! Los parciales me quemaron un poco la cabeza, y ando con algunos asuntos personales, pero me gusta pensar y poder escribir acá, digerir esas ideas y compartirlas con todos.

Estuve de fiesta, pasándola bien, disfrutando a viejos nuevos amigos, y volviéndome a encontrar con otros que no veía hace tiempo. Todos cambiamos mucho parece.

La entrada de hoy es por un tema en particular que me asalta cuando rompo la rutina. Muchas personas se guían por vivir "como si fueran a morir mañana", sin privarse de nada, y pasando por alto cosas que consideran social o moralmente incorrectas pero que, por el puro placer de hacerlas, las hacen. Otras personas viven de la manera que ellos consideran recta, o con la idea de sentarse frente a sus nietitos y contarles lo bien que se portaron y que los recuerden diciendo: "era tan bueno".

Pensando, me dí cuenta que las etiquetas están puestas al revés. Aquel que vive valorando más las vivencias o experiencias que los valores y principios, en realidad piensa que va a vivir mucho en su vida para contrarrestar ese tipo de valores por los que siente haber pasado por arriba. ¿Por qué digo esto? El placer de hacer algo físico es más recordable para las personas, porque tienen imagen, sabor, voces. Y los recuerdos del alma, el dolor, o la decepción de no poder hacer algo, a mi entender es más intensa, pero no dura en el recuerdo de las personas. OJO....ESTO SOLO SE APLICA A LAS PEQUEÑAS COSAS COTIDIANAS. (EJ: PONERTE EN PEDO, UN TOUCH AND GO, UN GASTO SUNTUOSO, UNA MENTIRITA...)

Vamos a ponernos en la posición del que observa la acción antes de realizarla. Aquel que vive "como si fuera a morir mañana", ¿no debería acaso darle el máximo valor a ese momento? Me imagino que este es mi último día de vida: haría cosas relevantes para mi espíritu, cosas que exceden lo físico, no pasaría por sobre mis principios. No iría a chupar, no tendría relaciones con desconocidos ni correría una carrera.

Si, por lo pronto, estuviera seguro que voy a vivir 80 años, podríamos pensar que este próximo día no es taaanto más importante que los demás y, por ende, podemos corrernos un poquito de la línea y después volver. Al mejor estilo oferta y demanda, la idea de que hay muchos segundos por delante, los hace valer menos.

Ocurre que la cagada de vivir como si fueras a morir mañana tiene la desventaja de que quizás no lo hagas. Si tu morir mañana significa llenar tu historia de acciones locas, seguramente tengas errores o reproches en alguna parte de tu vida, o llegue un punto donde te aburras. Ahora, si viviste rectamente según tu escala de valores y quisiste correrte, vas a sentir que fuiste un aburrido o vas a estar super orgulloso de tu pasado.

Pero haber sido o no un aburrido, ya no depende de la forma en que tomes las decisiones, sino en qué te basas para tomarlas, es decir, tu escala de valores.

No vengo acá a decir qué tienen que hacer, sólo a dar por tierra este falso argumento. Si sos una persona que quiere vivir como si fuera a morir mañana, no te corras de tu escala de valores, porque para eso la tenés, y si sentís que sos un aburrido, entonces cambialo ahora, porque ser viejo no te va hacer diferente por dentro. Ahora, si vas a correrte de tu escala de valores, entendé que eso no es valorar la vida, sino, por el contrario, darle poco valor, y que estás menospreciando a este día suponiendo, aunque sin certeza, que vendrán muchos más.

Y cada uno es libre de encontrar su equilibrio y darle a su vida el valor que quiera...pero no me vengan con que valorar la vida es vivirla al límite sin que nada importe!

Saludos!

Martín.